El derecho del consumidor es una rama fundamental dentro de cualquier sistema jurídico moderno, pues garantiza que las personas que adquieren bienes y servicios lo hagan en condiciones justas y seguras. No se trata únicamente de proteger al comprador frente a fraudes o abusos, sino de equilibrar la relación entre la entidad y clientes, asegurando transparencia, calidad y responsabilidad.

En cualquier espacio, ya sea físico como una tienda, unidad comercial o bodega, y digital como una plataforma de comercio electrónico, los consumidores deben contar con información clara sobre lo que adquieren. Esto incluye detalles sobre precios, garantías y políticas de devolución. La falta de claridad o la publicidad engañosa son prácticas que vulneran derechos básicos y pueden generar consecuencias legales para las empresas.

Si bien hoy bodegas y tiendas en el comercio estatal no suplen las necesidades del consumidor, es de máxima responsabilidad ese derecho.
A mi criterio el proceso de bancarización intenta este derecho, lo cual dista de ejercerse ante las dificultades que existen con el pago efectivo, hablar de derecho al consumidor en nuestro país interviene de manera vertical , el pago por la vía de plataformas digitales.

Además, el derecho del consumidor fomenta la confianza del cliente y la unidad comercial. Cuando las personas saben que sus intereses están protegidos, se sienten más seguro y esto es también Economía. En años anteriores se defendió este derecho, sin embargo el pago electrónico no bien visto por unos y defendidos por otros, parece ejercer una fuerza en el que opaca ese derecho, cuando debía ser todo lo contrario.
El consumidor no es un sujeto pasivo, o sea, el pueblo tiene el deber de informarse y ejercer sus derechos en las nuevas dinámicas del comercio

Carmen Lieng Mena Lombillo
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