San Antonio de los Baños, Artemisa, Cuba. – La seguridad vial no es solo una obligación legal, sino un deber ciudadano. Cada persona que transita por las calles, ya sea como conductor, pasajero o peatón, tiene la responsabilidad de respetar las normas de tránsito. El uso del cinturón de seguridad, el respeto a los semáforos y la moderación de la velocidad son acciones simples que pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

En Cuba, los datos oficiales reflejan que en 2025 ocurrieron más de 8,500 accidentes de tránsito, con alrededor de 700 fallecidos y más de 6,000 heridos. En municipios como San Antonio de los Baños, aunque las cifras son menores en comparación con grandes ciudades, se reportan decenas de accidentes anuales, muchos de ellos vinculados a exceso de velocidad y falta de precaución de peatones. Estas estadísticas muestran que incluso comunidades pequeñas no están exentas de esta problemática.

Los principales factores que generan accidentes incluyen:
– Exceso de velocidad en calles estrechas.
– Consumo de alcohol antes de conducir.
– Distracciones como el uso del teléfono móvil.
– Descuido de peatones al cruzar sin mirar.

La seguridad vial no depende únicamente de las autoridades, sino de la conciencia de cada ciudadano. Los conductores deben mantener sus vehículos en buen estado y respetar las normas, mientras que los peatones deben ser prudentes al transitar. La responsabilidad compartida es la clave para reducir los índices de accidentes.

La seguridad vial en San Antonio de los Baños requiere un compromiso colectivo. Cumplir las normas de tránsito no es solo evitar multas, es proteger la vida propia y la de los demás. Cada acción responsable contribuye a que las calles sean más seguras. Recordemos que detrás de cada cifra hay familias afectadas y vidas truncadas.

Carmen Lieng Mena Lombillo
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