En San Antonio de los Baños -como en otros territorios- el consumo de alcohol entre adolescentes es un fenómeno que preocupa. Aunque para muchos jóvenes beber parece una forma de diversión o integración social, la realidad es que esta práctica puede tener consecuencias graves en una etapa de la vida donde aún se está formando la personalidad y el futuro académico.
Beber alcohol a temprana edad afecta directamente el desarrollo del cerebro, la memoria y la capacidad de tomar decisiones. Según datos recientes, el 57% de los adolescentes cubanos entre 12 y 18 años ha consumido alcohol alguna vez, y un 34% lo hace con frecuencia, iniciando en promedio entre los 13 y 14 años. Esto incrementa el riesgo de accidentes, problemas de salud y conductas peligrosas.
Por otra parte, la influencia de los amigos, la curiosidad y la presión social, son factores determinantes en el inicio del consumo. En comunidades donde la vida cultural y social es muy activa, los adolescentes pueden sentirse tentados a beber para “encajar” en ciertos grupos, sin medir las consecuencias a largo plazo.
Y…qué hacer? Es fundamental que padres, educadores y Gobierno hablen abiertamente con los adolescentes sobre los riesgos del alcohol. La prevención no se logra con prohibiciones aisladas, sino con diálogo, acompañamiento y alternativas de ocio saludables que fortalezcan la autoestima y la capacidad de decir “no”.
La adolescencia es una etapa para disfrutar de la vida, aprender y construir sueños. Recordar que no es necesario recurrir al alcohol para sentirse parte de un grupo o divertirse. Lo jóvenes tienen la oportunidad de disfrutar sus actividades culturales, deportivas, educativas, de esa manera se abre un camino más seguro y enriquecedor.
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