José Alberto Pérez es un paciente sospechoso a la COVID-19 que manifiesta síntomas catarrales. Lleva una semana ingresado en el Hospital General Docente Iván Portuondo, junto a su hija debido a que es diabético, está operado del corazón y es hipertenso con 79 años de edad, razones para prestar sumo cuidado. «No me gusta estar ingresado -dijo-, a nadie le gusta estar enfermo. Pero aquí contamos con la asistencia médica para salvarnos la vida».

La doctora Odalys Valdés Cardenas, directora de la institución, explicó a la prensa que la disponibilidad de oxígeno medicinal es insuficiente y a causa de esto en ocasiones manejan situaciones complicadas. Agregó que respecto a la logística precisan de sobrebatas y otros medios de protección.

Es por ello que asegurar la atención de pacientes sospechosos, con comorbilidades y estados graves de la enfermedad, tanto del municipio como de territorios cercanos, es la principal misión que sostienen los médicos y especialistas del hospital.

En medio del alza sostenida de personas contagiadas fue preciso organizar los diferentes servicios para garantizar la vitalidad de estos en función del enfrentamiento a la pandemia y otros como cardiología o cirugía que brinda el hospital, así lo notificó a la prensa la doctora Odalys Valdés Cárdenas, directora general de la institución.

«Se habilitó el bloque docente con la consulta de Infecciones Respiratorias Agudas (IRA). A las personas que lleguen con alguna sintomatología se les realiza el test de antígeno para confirmar o no la positividad respecto al SARS CoV-2. Contamos ahí con 20 camas para los que deban quedar ingresados.

«Tenemos concentradores de oxígeno medicinal dispuestos para estos pacientes, los antibióticos y dos enfermeras en cada turno. Los pacientes con menos complicaciones se ubican en otra sala con 15 capacidades», precisó Valdés Cárdenas.

Yuneisy Fabelo llegó hasta la consulta luego de tres días con mucho dolor muscular, secresión nasal y pérdida del gusto y el olfato. Es contacto de una persona positiva. «Tuve que esperar un poco porque hay muchas personas esperando ser atendidas. Enseguida la doctora me realizó la encuesta y luego el test rápido que confirmó que tengo el virus. Estoy asustada y solo espero que esto pase pronto», comentó temerosa.Hospital General Docente Iván Portuondo. Fotos: Adián Acevedo

Se destinó un área para las embarazadas donde tienen garantizados los medicamentos que necesitan, tales como analgésicos o antibióticos, explicó la Técnica en Enfermería María Nelsis Moreno.

Daimay Pineda es una joven de 20 años, gestante de 30 semanas que se encuentra ingresada desde hace varios días.
«A pesar de haberme puesto dos dosis de la vacuna Abdala resulté positiva. Toda precaución que se tome es poca y este virus está en cualquier lugar. Aquí contamos con el interferón y la atención médica. Agradecer a todos los que se preocupan por nosotras y en especial a los doctores».

En el Iván Potuondo el esfuerzo colectivo prevalece. Intensivistas y clínicos se asocian con oftalmólogos, otorrinos, gastroentrólogos, psicólogos y otros del área de la preclínica. Algunos han enfermado con manifestaciones leves y moderadas pero al término del periodo de aislamiento se incorporan a sus funciones. Muestras del compromiso y la disposición de los trabajadores del sector para salvar vidas ante tan complejo panorama.

«La terapia tiene capacidad para 12 pacientes con patologías coronarias, embarazadas y casos en su mayoría post covid con algunas complicaciones, incluso algunos con ventilación. Hay otra sala para los cuidados intensivos de aquellos que se encuentran en la categoría de grave.

«No obstante se necesitan más camas. Contamos con el apoyo del hospital Comandante Pinares de San Cristóbal, el Policlínico Orlando Santana de Mariel y la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI) para casos confirmados», detalló.

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