Hoy recordamos a Lázaro Peña, líder del movimiento obrero cubano. Nacido en La Habana el 29 de mayo de 1911, en un humilde hogar. Desde muy joven conoció el sacrificio del trabajo y se convirtió en un líder indiscutible del movimiento sindical cubano.

Fue llamado el Capitán de la clase obrera, maestro de cuadros sindicales y ejemplo de entrega a la causa de los trabajadores. A los doce años ya laboraba como aprendiz de carpintero, herrero, yesista y albañil, hasta llegar a la fábrica de tabacos ‘El Crédito’, donde germinaron sus ideales revolucionarios.

Con apenas 18 años ingresó al primer Partido Comunista de Cuba y pronto se convirtió en dirigente obrero de prestigio. Fue protagonista de la huelga general de 1933 que derrocó al régimen de Gerardo Machado, y más tarde, como Secretario General de la Confederación de Trabajadores de Cuba, condujo grandes movilizaciones en defensa de los derechos del proletariado. Su vida estuvo marcada por la cárcel, la tortura y el exilio, pero nunca abandonó la causa de los trabajadores.

Tras el triunfo de la Revolución en 1959, regresó para asumir la dirección de la clase obrera, aportando con firmeza y entrega a las tareas de la Cuba naciente. El 11 de marzo de 1974, Cuba perdió físicamente a uno de sus más grandes hijos. Su legado vive en cada fábrica, en cada sindicato y en cada trabajador que defiende con dignidad sus derechos.

Su memoria es guía y fuerza para la clase obrera cubana. Es ejemplo de lealtad, sacrificio y compromiso. Hoy lo recordamos no solo como líder sindical, sino como símbolo de unidad y fuerza de los trabajadores cubanos. Su voz, su ejemplo y su legado siguen vivos en cada obrero que levanta la bandera de la dignidad.

 

Shakira Mesa
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