El 19 de abril de 1961 quedó grabado en la historia de Cuba y de América Latina como el día en que se consolidó el rumbo de la Revolución Cubana. En apenas 72 horas de intensos combates, las fuerzas revolucionarias lograron neutralizar la invasión de la Brigada 2506 en las arenas de la Ciénaga de Zapata.

La operación, que había comenzado el 17 de abril con el desembarco por Playa Girón y Playa Larga, fue una expedición mercenaria organizada, entrenada y financiada por el gobierno de los Estados Unidos. El objetivo era establecer una cabeza de playa, instaurar un gobierno provisional y solicitar la intervención directa de la OEA o de las fuerzas estadounidenses.

Sin embargo, la respuesta fue fulminante. Bajo la dirección directa del Comandante en Jefe Fidel Castro, quien dirigió las operaciones desde el propio escenario de los hechos, una combinación de milicianos, soldados del Ejército Rebelde y la incipiente fuerza aérea cubana frenó el avance invasor. El empuje de las fuerzas populares no dio tregua, culminando la tarde del 19 de abril con la toma de los últimos reductos mercenarios.

Este acontecimiento no solo representó la primera gran derrota militar de una intervención respaldada por EE. UU. en América, sino que también aceleró el proceso político interno de la isla. Apenas unas horas antes del desembarco, se había declarado el carácter socialista de la Revolución, y la victoria en Girón se convirtió en el símbolo de la defensa de esa soberanía. Hoy, Playa Girón es recordada en Cuba como la «Primera Gran Derrota del Imperialismo en América».