En San Antonio de los Baños, el pulso de la vida comercial y cotidiana se siente vibrante, pero a menudo, este reflejo palpable de nuestra realidad nos confronta con una serie de desafíos que merecen una reflexión profunda, honesta y, sobre todo, constructiva. Hablamos de la persistencia de altos precios que asfixian el bolsillo del ciudadano común y la lamentable resistencia a la adopción plena de las plataformas de pago digital como Transfermóvil y Enzona. Lejos de ser meros problemas económicos, estos son síntomas deben superar para abrazar un futuro más próspero e inclusivo.

No es un secreto para nadie que, al salir a la calle, la sensación general es que los precios parecen bailar en una estratosfera que no siempre guarda relación con la oferta, la demanda o la calidad real del producto o servicio. Esta escalada constante erosiona el poder adquisitivo de nuestras familias, ahoga pequeños emprendimientos y, en última instancia, empobrece la calidad de vida de nuestra gente. No se trata de culpar, sino de observar cómo esta dinámica crea una barrera invisible que limita el acceso a bienes y servicios, genera frustración y, en ocasiones, desincentiva el consumo local, llevando a muchos a buscar alternativas fuera del municipio. La honestidad nos obliga a decir que este factor es uno de los principales dolores de cabeza de nuestros coterráneos.

A esta compleja situación se le suma una contradicción aún más flagrante: la resistencia a utilizar las pasarelas de pago digitales. En una era donde el país impulsa con fuerza la bancarización y la digitalización de la sociedad, resulta casi anacrónico ver cómo muchos establecimientos, tanto estatales como privados en el Ariguanabo, siguen privilegiando el efectivo. Esto no solo genera una enorme incomodidad para el cliente, que debe cargar con dinero en efectivo con los riesgos que ello implica, sino que también limita la transparencia, la formalidad y la eficiencia de las transacciones comerciales.

Negarse a aceptar Transfermóvil o Enzona es, en esencia, negarse a la modernidad, a la seguridad y a una herramienta que facilita la vida de millones de cubanos  que cobramos de manera digital. Es una oportunidad perdida para las instituciones y los emprendedores locales de expandir su clientela, agilizar sus procesos y ofrecer un servicio más completo y seguro. Es una señal que nos dice que, el Ariguanabo corre el riesgo de quedarse atrás, limitando su propio potencial de crecimiento y el bienestar de sus habitantes.

Pero aquí es donde entra el mensaje positivo, la fuerza de nuestra gente y la promesa de un cambio posible. Cada desafío es una oportunidad disfrazada.

La alta incidencia de precios, aunque dolorosa, debe ser un llamado a la reflexión profunda sobre las cadenas de valor locales, la eficiencia productiva y la ética comercial. Es el momento para que los emprendedores del Ariguanabo exploren la innovación en sus procesos, optimicen sus costos y entiendan que un precio justo y competitivo no solo beneficia al consumidor, sino que asegura la sostenibilidad y la fidelidad a largo plazo. Es una invitación a la creatividad, a buscar la excelencia y a demostrar que el producto puede ser de calidad sin ser prohibitivo.

Es un acto de fe en el progreso y en el propio negocio. Es un paso necesario para conectar el comercio local con las tendencias nacionales y globales. Es tiempo de que los dueños de negocios, los directores de instituciones y los trabajadores por cuenta propia en San Antonio de los Baños vean el cambio, no como una amenaza, sino como una evolución inevitable y beneficiosa.

Desde el lado del consumidor, nuestra voz también cuenta. Al demandar activamente el uso de estas plataformas, al apoyar a quienes sí las implementan y al educarnos sobre sus ventajas, estamos enviando un mensaje claro: queremos un Ariguanabo más moderno, más justo y más accesible.

El amor por nuestra tierra, por su gente y por su futuro, nos obliga a ser críticos, sí, pero con la firme convicción de que juntos podemos construir un Ariguanabo donde los precios sean razonables, donde la tecnología nos simplifique la vida y donde el comercio fluya con la transparencia y la eficiencia que nuestro siglo demanda. La solución no es complicada, requiere voluntad, visión y un espíritu colectivo de avance. ¡Hagamos del Ariguanabo un ejemplo de progreso y de conciencia económica!

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