La voz de donde hay un río...

Amanece en la Villa del Humor. Antes de que el sol logre disipar la neblina que danza sobre el cauce del río, un sonido familiar atraviesa las paredes, se cuela en las cocinas donde hierve el primer café y se instala en el rincón más tibio de la casa. No es solo un aparato de transistores; es un vecino que llega a darnos los buenos días, es un amigo que no necesita invitación. Es Radio Ariguanabo.

El próximo 8 de octubre, nuestra emisora cumplirá 55 años. Se dice pronto, pero en ese medio siglo se encierra el latido de todo un pueblo. Si el río Ariguanabo es el alma de esta tierra, la radio es su aliento. Ambas corrientes tienen algo en común: no se detienen. El río fluye por debajo de los puentes y la radio fluye por encima de las dificultades, sorteando tormentas, apagones y silencios, para decirnos siempre: «Aquí estamos».

Fue en 1972 cuando el éter se llenó por primera vez con ese sello distintivo. Desde entonces, Radio Ariguanabo ha sido el cronista de nuestras vidas. Ha sido la voz que nos alertó ante el peligro de un ciclón, la que narró con pasión el jonrón de un pelotero local, la que nos hizo reír cuando más falta nos hacía y la que, con una canción, nos trajo el recuerdo de un amor o de un ser que ya no está.

Llevamos 55 años siendo «La Voz de donde hay un río». Y esa frase no es solo un eslogan poético; es una declaración de identidad. Porque donde hay un río, hay vida. Donde hay un río, hay fertilidad. Y donde hay una radio como la nuestra, hay un sentido de pertenencia que nada puede quebrar.

En esta cabina, que para muchos es un templo, se han forjado voces que son leyendas. Voces que hoy son canas y sabiduría, y voces nuevas que llegan con el ímpetu de quien sabe que hereda un tesoro. Pero la radio no la hacen solo los locutores, los realizadores o los técnicos. La radio la haces tú, que nos escuchas en el surco, tú que sintonizas en el taller, o tú, abuela, que nos tienes de compañía mientras la vida pasa tras la ventana.

Cincuenta y cinco octubres han pasado desde aquel primer «en el aire». Hoy, al mirar hacia atrás, vemos un camino de entrega. Al mirar hacia adelante, vemos el desafío de seguir siendo el eco de este pueblo.

Porque mientras el río siga buscando su curso hacia el mar, Radio Ariguanabo seguirá buscando tu oído. Porque somos agua que canta y aire que comunica. Somos la memoria viva de la Villa del Humor.

Felicidades a todos los que han puesto un gramo de su alma en estos 55 años. Y felicidades a ti, Ariguanabo, por tener una voz que nunca se apaga.

Radio Ariguanabo: 55 años siendo, hoy y siempre, la voz de donde hay un río…