San Antonio de los Baños, Artemisa, Cuba. – Bajo una lluvia pertinaz que parecía querer rendir su propio tributo, el bosque martiano del Ariguanabo se convirtió en altar de la memoria. Rafael Rodríguez Ortiz, fundador de este emblemático lugar, hizo sonar la réplica de la campana de la Demajagua, cuyo tañido, a pesar de las inclemencias del tiempo que obligaron a suspender el acto por la conmemoración del 10 de octubre, ningún aguacero pudo silenciar.

La lluvia, lejos de apagar el espíritu de la ceremonia, pareció arropar con su manto gris a quienes se mantenían firmes, recordando que la memoria de la patria no se rinde ante la adversidad. El repique de la campana, breve pero cargado de simbolismo, se alzó sobre el murmullo del agua y el susurro del viento, como un eco que atraviesa el tiempo para unir el pasado glorioso con el presente.

Felo, como cariñosamente se le conoce, enfatizó que el sonar de la réplica de la campana de la Demajagua, aunque breve e interrumpido por la lluvia, debe ser el eco eterno de quienes forjaron la patria. «Que este tañido no sea un simple recuerdo, sino una llama encendida en el alma de cada generación», expresó con emoción, subrayando que la Demajagua no es solo un episodio en los libros de historia, sino un símbolo vivo que late en el corazón de todos los cubanos.

El bosque martiano del Ariguanabo, testigo silencioso de tantas jornadas de recordación, volvió a erigirse como santuario de la cubanía. Allí, entre árboles que guardan la memoria de José Martí y el aire que respira historia, la campana volvió a sonar. Y aunque el aguacero obligó a acortar el acto, nadie pudo impedir que su vibración recorriera el alma de los presentes, recordándoles que mientras haya quien escuche su llamado, la patria seguirá viva en la conciencia y en el corazón de su pueblo.

Así, entre la lluvia y el silencio, quedó flotando una certeza: la Demajagua no se apaga. Su campana, real o réplica, seguirá sonando cada 10 de octubre, como un juramento de libertad que ninguna tormenta podrá acallar.

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Por Yely Pupo