Hay pueblos que tienen alma, y voces que la despiertan. San Antonio de los Baños, la Villa del Humor, tiene desde hace 55 años esa voz que lo nombra y lo acompaña: Radio Ariguanabo.
Corría el 8 de octubre de 1971 cuando tres soñadores —Rigoberto Blanco, Domingo García y Carmelo de Armas— levantaron con sus propias manos una planta de apenas 80 watts. No tenían casi nada, pero tenían lo esencial: amor por su tierra. Con equipos domésticos adaptados hicieron que, por primera vez, el pueblo se escuchara a sí mismo.
En 1974 la emisora se oficializó y para el 1978 estrenó su propio edificio. Comenzó así un camino inseparable del pueblo: escuelas, carnavales, festivales y hasta el béisbol. La tecnología cambió, pero la misión siguió intacta: llevar divulgación veraz, enriquecer la cultura y darle voz a la identidad de un terruño.
El huracán Charley, en 2004, derribó el transmisor, pero no pudo derribar el sueño. De la crisis nació la fuerza: el salto a la FM y, en 2015, la frecuencia se escuchaba además por la 107.5. La señal se hizo más fuerte y expansiva, como un río que cambia de cauce sin perder jamás su frescura.
Por los micrófonos de esta Emisora han hecho eco de sus voces: Idania Díaz, Magaly Pérez, Geovany León, Adrian Torres, Nathaly Mansur, Armando Turruella, Janet Pérez y tantos otros que narraron la infancia de unos, la juventud de otros y la nostalgia de quienes ya no están, pero siguen escuchando desde algún rincón de esta tierra.
Hoy, bajo la dirección de Uchy Maylen Perdomo, decenas de profesionales sostienen esa llama con la misma pasión de sus fundadores, María del Carmen Nasco es una de ellas, mujer con manos de cirujana, Maidel Rodríguez, Lázaro González, Olga Álvarez, Carmen Lieng Mena, Dayamí Tabares, Héctor Luis Álvarez, Joan Calero entre otros muchos que quedan en la memoria colectiva.
Porque la radio no es solo tecnología: es gente. Es el saludo de buenos días, la canción que te recuerda a alguien, la noticia que quieres oir, la voz que te acompaña cuando nadie más lo hace.
En plena era digital, Radio Ariguanabo no se rinde. Se reinventa, estudia a su audiencia, se asoma a las plataformas digitales y dialoga con sus oyentes. Sabe que su mayor tesoro no está en la tecnología, sino en las personas.
Ya han pasado 55 años. Cinco décadas y media en las mañanas de café, en las tardes de béisbol, en las noches de insomnio, en los días de fiesta y en los días de lágrimas. Radio Ariguanabo no es solo una emisora: es la banda sonora de un pueblo, es el eco de su identidad, la prueba de que los sueños, cuando se construyen con amor, nunca mueren.
Mientras exista un ariguanabense dispuesto a escuchar, Radio Ariguanabo seguirá al aire. Seguirá siendo esa voz que nace donde hay un río, esa voz que no envejece, que solo aprende a sonar mejor con el tiempo.
¡Feliz 55 aniversario, Radio Ariguanabo! Porque hay voces que no se apagan. Simplemente, se quedan para siempre.
Con realización técnica de María del Carmen Nasco, fue una crónica de Yely Pupo para este espacio.
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