San Antonio de los Baños, Artemisa, Cuba. – Cada 10 de octubre se conmemora el «Día Mundial de las Personas sin Hogar», una fecha que busca visibilizar la realidad de millones de seres humanos que carecen de techo y condiciones básicas de vida. En Cuba, aunque el Estado garantiza políticas sociales universales, persisten situaciones de vulnerabilidad asociadas a la pérdida de vivienda, el envejecimiento poblacional y la falta de apoyo familiar.

El país ha desarrollado programas de asistencia social, casas de abuelos y hogares de tránsito, pero aún existen personas que viven en condiciones precarias. En los últimos cinco años, se han registrado esfuerzos comunitarios para brindar alimentación, atención médica y acompañamiento espiritual a quienes carecen de hogar.

Hoy el Campamento Quisicuaba se ha convertido en un espacio de solidaridad y apoyo. Allí se organizan jornadas de alimentación, actividades culturales y acompañamiento psicológico para personas en situación de calle. Su labor demuestra que la comunidad puede ser un refugio, ofreciendo no solo techo temporal, sino también esperanza y dignidad.

Prevención y apoyo comunitario:

La prevención del sinhogarismo en Cuba pasa por fortalecer la red de trabajadores sociales, médicos de familia y proyectos comunitarios como Quisicuaba. La articulación entre instituciones y vecinos permite identificar casos de riesgo y brindar soluciones inmediatas. En San Antonio de los Baños, la participación activa de jóvenes voluntarios y promotores de salud ha sido clave para sostener estas acciones.

Llamado a la solidaridad:

El Día Mundial de las Personas sin Hogar, nos recuerda que la vivienda es un derecho humano. En Cuba, y particularmente en San Antonio de los Baños, se trabaja para que nadie quede desamparado. El ejemplo del Campamento Quisicuaba inspira a multiplicar gestos de apoyo, porque cada acción comunitaria puede transformar una vida.

Carmen Lieng Mena Lombillo
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