Hoy propongo que reflexionemos juntos, aquí en San Antonio de los Baños, sobre algo que nos duele en el día a día.

Ya bastante tenemos con las dificultades económicas, el desabastecimiento, esa angustia constante que llevamos los cubanos, los ariguanabenses, en el pecho. Todo el día resolviendo, inventando, tirando de un hilo que siempre parece que se va a romper. Y entonces, imagínate: a eso le sumamos maltratos. Llegamos a un establecimiento  y nos atienden con mala cara, con indiferencia, o con el celular en mano.

¿Qué sería de nosotros si encima de la lucha por sobrevivir, nos tratamos mal entre nosotros? Porque el que atiende también está angustiado. También vive el mismo apagón, la misma cola, el mismo salario que no alcanza. Pero justo por eso, porque estamos todos en el mismo barco, deberíamos cuidar el trato.

No se trata de señalar a nadie. Todos tenemos derecho a aprender y a equivocarnos. Pero sí se trata de entender que un «buenos días», una sonrisa cansada pero sincera, o un minuto de paciencia, no cuestan nada y pueden cambiarnos el día.

La crítica es constructiva: no para destruir, sino para crecer. Porque si a la angustia económica le sumamos el maltrato, entonces sí que estamos perdidos. Pero si le sumamos humanidad, aunque falte todo, nos sobra dignidad. Reflexionemos, que San Antonio merece tratarse mejor.

Dayamí Tabares Pérez
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