Recordado por su papel desde el asalto al Moncada hasta sus últimos años como viceprimer ministro, Ramiro Valdés Menéndez es un símbolo de fidelidad absoluta a la Revolución.
Y si afirmó es, porque en los cubanos quedará para siempre su cuello, su guía y entrega. Su vida estuvo marcada por la lealtad a Fidel y Raúl Castro. Participó junto a Fidel Castro en el inicio de la lucha armada contra Batista. Combatió en la Sierra Maestra junto al Che Guevara.
Fue Segundo jefe bajo el mando del Che en la invasión de oriente a occidente. Dirigió órganos de seguridad en momentos decisivos de la defensa nacional. Díaz-Canel destacó que “cada acto de su vida estuvo marcado por su fidelidad absoluta al liderazgo de Fidel y Raúl”.
Fue considerado “merecedor del respeto y la admiración del pueblo de Cuba por su entrega y probada lealtad a la causa revolucionaria”.
Líderes como Jorge Arreaza en Venezuela resaltaron su “lealtad indoblegable” como guía para nuevas generaciones. Por ello sobresale su papel histórico en la lucha armada y en la construcción del Estado revolucionario. La consigna de lealtad y fidelidad lo acompañaron hasta el final de su vida, y así lo inculcó por generaciones.
Su disciplina y austeridad lo convirtieron en símbolo de la “generación histórica”. Así lo recordaremos , porque sin dudas dejo un legado en nuestra Revolución .
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