La radio local es, en la contemporaneidad, uno de los espacios más sólidos para la construcción de ciudadanía, la participación comunitaria y la preservación de la memoria cultural. En Cuba, este rol se evidencia a través de emisoras municipales que, como Radio Ariguanabo, logran articular la vida social, política y cultural de sus comunidades. La emisora, con 55 años de servicio, se ha convertido en un referente de identidad y resistencia cultural en San Antonio de los Baños.

La radio local, lejos de ser un simple canal de difusión, constituye un entramado de relaciones sociales y culturales que inciden directamente en la vida cotidiana. Como señalan Buendía Astudillo y Pino Correa (2008), la radio puede convertirse en un agente de movilización social cuando promueve espacios de participación ciudadana y opinión pública, asumiendo una concepción amplia de democracia. Esta perspectiva reconoce que la radio es un fenómeno cultural situado en un entorno específico, capaz de dotar de sentido a los mensajes que difunde y de insertarse en la cotidianidad como medio masivo y popular.

La opinión pública, entendida como el derecho ciudadano al debate sobre asuntos de interés colectivo, encuentra en la radio local un escenario privilegiado para articular la sociedad civil con la esfera política. Siguiendo a Habermas (1998), la radio contribuye a la formación de una esfera pública donde los flujos de comunicación se condensan en opiniones y acciones sociales.

En América Latina, la radio comunitaria ha sido históricamente un espacio de resistencia y construcción de ciudadanía, permitiendo la inclusión de voces tradicionalmente excluidas y la reafirmación de propuestas culturales regionales (López Vigil, 2004; Mata, 1993). Esta tradición se expresa en emisoras como Radio Ariguanabo, que apuestan por la democratización de los procesos comunicativos y la gestión de espacios propios para la comunidad.

La aprobación de la Ley de Comunicación Social (2023) marcó un punto de inflexión en el sistema mediático cubano. Esta norma regula el sistema de comunicación social en los ámbitos organizacional, mediático y comunitario, al promover la gestión estratégica de los procesos comunicativos con fines políticos, culturales y sociales. Sin embargo, investigaciones recientes advierten que la participación efectiva enfrenta desafíos estructurales, como prácticas unidireccionales y enfoques obsoletos en la producción radiofónica (Castillo Corderí & Haber Guerra, 2025). A pesar de ello, la radio cubana mantiene su vigencia gracias a la capacidad para llegar a sectores desconectados de la “galaxia Internet” (Hernández Grave de Peralta, 2023). La radio es entonces un espacio para la reflexión colectiva, la educación popular y la defensa de la cultura, incluso en un ecosistema transmedia donde convive con plataformas digitales.

Radio Ariguanabo: historia de una emisora que nació del pueblo

La historia de Radio Ariguanabo se remonta a las décadas de 1940 y 1950, cuando existieron experiencias de una radio base con bocinas instaladas en el Parque de la Iglesia. Aunque no era una emisora formal, estas iniciativas sentaron las bases para la creación de un medio local que diera voz a la comunidad. La emisora salió al aire el 8 de octubre de 1971 desde un estudio improvisado en los altos de la sede del Partido Comunista de Cuba, a solo unos metros de su establecimiento actual. Con un transmisor artesanal, un tocadiscos de madera y un micrófono sencillo, técnicos como Carmelo de Armas y Domingo García iniciaron las transmisiones.

En 1976, el gobierno local otorgó a la emisora el edificio de la antigua central telefónica, y en 1978 se inauguraron los estudios actuales, construidos con apoyo del ICR y trabajadores de la localidad. La programación inicial era fundamentalmente musical, pero pronto se incorporaron producciones especiales en fechas históricas y actividades políticas, culturales y deportivas. Con el tiempo, la emisora se identificó como un espacio de identidad, memoria y participación.

La historia oral como columna vertebral de la emisora

La historia oral ha sido una herramienta esencial para Radio Ariguanabo. A través de entrevistas, historias de vida y testimonios, la emisora ha logrado democratizar el relato histórico y preservar la memoria colectiva. Este enfoque requiere rigor metodológico, sensibilidad ética y apertura al diálogo, elementos que caracterizan el trabajo de realizadores como Maidel Rodríguez Valdés, una de las figuras más destacadas en la producción cultural de la emisora.

La también guionista, directora de programas y asesora ha sido protagonista de la creación de espacios dedicados a la historia y la cultura local. Su testimonio revela la profundidad del vínculo entre la emisora y la comunidad. Según afirma, “la revista cultural de Radio Ariguanabo siempre fue un espacio idóneo para promover la historia y la cultura local”, una vocación que se mantuvo tanto en la etapa territorial como en la municipal. La presencia de artistas, investigadores y figuras locales fue constante, pero el vínculo más estrecho se estableció con el historiador José Miguel Delgado.

Maidel recuerda que Delgado asistía cada miércoles a la revista cultural, donde “se dedicaba todo el espacio a hablar de un tema referido a la historia de la localidad”. Con el tiempo, la emisora creó una sección propia para él: Anécdotas de mi pueblo, transmitido dos veces por semana durante casi quince años. En este programa, el historiador abordó “aspectos de la historia, de la cultura, de personajes, de tradiciones, todo lo referido a lo que es la historia y la cultura de San Antonio de los Baños”. Incluso durante la pandemia, mantuvo el programa desde su casa.

Durante los veranos, cuando la revista cultural descansaba, Delgado impulsó programas como «Raíces», donde se abordaron “variados temas desde figuras de la localidad, hablar también de los inicios de la cultura en San Antonio, del Bobo, del Loquito, del humor gráfico y de los promotores del cine en la localidad”.

Otro espacio emblemático fue «Desde la taberna del Tío Cabrera», un programa costumbrista realizado junto al profesor Sandalio Camblor González. Según Maidel, “ellos cada domingo visitaban la taberna del Tío Cabrera, gracias a la magia de la radio, y abordaban diferentes temáticas del pueblo e interactuaban de manera anecdotaria”. El nombre del programa retomaba un antecedente histórico: “un espacio que también hizo un personaje del Ariguanabo que se llamó Mongo P”. Estos programas lograron una amplia audiencia. “Los oyentes rememoraban historias, tanto los mayores como los jóvenes, fue algo que gustó mucho”, afirma Maidel.

Tras la muerte del historiador, la revista cultural continuó su labor mediante la sección Ciencia y Ambiente, conducida por el doctor Giraldo Alayón. Maidel destaca que “la ciencia la relaciona con la cultura, sobre todo cuando habla del río, la Laguna Ariguanabo, la flora, la fauna y las aves endémicas”.

Radio Ariguanabo ha demostrado ser mucho más que una emisora: es un archivo vivo de la memoria colectiva, un agente de identidad y resistencia cultural, y un espacio de participación ciudadana. Su historia refleja la capacidad de adaptación, innovación y compromiso de la radio municipal cubana. El futuro de la emisora dependerá de su capacidad para enfrentar los retos de la digitalización sin renunciar a los valores de proximidad, participación y dinamización cultural que la han caracterizado durante 55 años.

Referencias:

Buendía Astudillo, M., & Pino Correa, M. (2008). La radio local como agente de movilización social. Revista Latina de Comunicación Social. https://www.revistalatinacs.org/2008/

Habermas, J. (1998). The Structural Transformation of the Public Sphere. MIT Press.

Hernández Grave de Peralta, M. (2023). La vigencia de la radio pública en el siglo XXI. Revista Cubana de Comunicación.

Castillo Corderí, Y., & Haber Guerra, L. (2025). Participación ciudadana y transformación editorial en la radio cubana. Revista Comunicación y Sociedad.

López Vigil, J. I. (2004). Manual urgente para radialistas apasionados. Radialistas.net.

Mata, M. C. (1993). Comunicación popular y ciudadanía. Centro Editor de América Latina.

Valdés, R. (2026). La radio cubana como resistencia cultural. Revista Santiago.

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