La inauguración del Centro de Inmunoensayo (CIE) el 7 de septiembre de 1987 por Fidel Castro se inscribe en el nacimiento de la industria biotecnológica cubana. El CIE se creó como parte de una estrategia nacional para desarrollar tecnologías propias en diagnóstico y salud pública, en un momento en que Cuba comenzaba a apostar por la biotecnología como sector estratégico. Esta decisión estuvo impulsada por el Comandante en Jefe Fidel Castro, quien demostró desde inicios de los años 80 un interés profundo por la ciencia. En esa época realizaba visitas constantes a laboratorios, preguntas técnicas y seguimiento directo de los proyectos.
Un ejemplo fue su visita en 1989 al pequeño laboratorio del INOR donde se producían anticuerpos monoclonales, episodio que dio origen al Centro de Inmunología Molecular (CIM). Fidel pasó horas conversando con los científicos, preguntando por la capacidad de producción y los beneficios para la salud. Ese encuentro impulsó la creación de centros como el CIE, el CIM y el CIGB.
El CIE se distingue por su tecnología SUMA, un sistema de diagnóstico que permite realizar pruebas serológicas para enfermedades infecciosas, marcadores tumorales y pesquisa neonatal. Esta tecnología es esencial para programas nacionales como la pesquisa de hipotiroidismo congénito, el control de la transmisión vertical del VIH, el diagnóstico temprano de cáncer y la seguridad en el uso de hemoderivados. La importancia del CIE radica en que sus kits diagnósticos están distribuidos en todo el sistema nacional de salud, al garantizar equidad en el acceso a tecnologías avanzadas. Además, el CIE produce dispositivos para la determinación ambulatoria de glucemia, fundamentales para el control de la diabetes mellitus, una de las enfermedades crónicas más prevalentes en Cuba.
Esta institución científica tiene un papel decisivo en el aseguramiento de la calidad y seguridad de los procesos de vacunación. Los sistemas SUMA permiten detectar enfermedades transmisibles, garantizar la seguridad de hemoderivados y apoyar el control epidemiológico, elementos indispensables para cualquier programa de inmunización. En la red biotecnológica cubana, el CIE complementa el trabajo de centros como el CIGB, productor de vacunas como Heberbiovac HB (hepatitis B), Heberpenta y las vacunas contra la COVID‑19 Abdala y Mambisa. Este entramado institucional —CIE, CIGB, CIM— es resultado directo de la visión de Fidel de crear un complejo científico capaz de investigar, producir y aplicar tecnologías propias, incluso en condiciones económicas adversas. Fidel veía estos centros como promesas de salud y bienestar.
El Centro de Inmunoensayo representa más que una institución científica, es un símbolo de la visión de Fidel Castro sobre la ciencia como herramienta de soberanía, equidad y desarrollo. Su impacto en la salud pública cubana, el aporte a la seguridad diagnóstica y la integración en la red biotecnológica nacional lo convierten en una pieza fundamental del proyecto científico cubano.

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