Figura esencial de la cultura de San Antonio de los Baños, la vida de Maridely Miqueli Cruz unió teatro, educación y radio. Tres voces —Magaly Pérez García, Maidel Rodríguez Valdés y Frank Acosta Castañeda— reconstruyen su legado.

De la biblioteca al escenario

“Conocí a Marideli cuando trabajaba como bibliotecaria en una escuela primaria», recuerda la locutora Magaly Pérez García, quien durante muchos años fue directora de Radio Ariguanabo.

«Realmente, siempre tuve la impresión de que era una persona muy educada, muy correcta. Era hija de Miguel Ángel Miqueli, a quien sí conocía por relaciones más estrechas de trabajo a través de la emisora, y su labor como promotor cultural e instructor de teatro. Después tuve la oportunidad de verla actuar en la puesta en escena de «El peine y el espejo», donde ella hacía un personaje principal.

«Luego ella se dedicó plenamente a la actividad teatral como profesora. Tuve referencias de su trabajo con los niños, con los jóvenes, en el montaje de diferentes actividades, que realmente formaron a muchísimas generaciones de ariguanabenses.

“En una oportunidad, la emisora estuvo en una situación muy difícil por falta de locutoras. Me vi en la obligación, prácticamente, de ir a tocar a su puerta, casi desesperada, y le pedí, por favor, que nos ayudara y que se lanzara, que viniera a hacer radio. Ella, muy temerosa, me dijo: ‘Pero es que yo no sé nada de radio’. Pues te vamos a ayudar y te vamos a enseñar, pero es necesario que tú vengas con nosotros y, si te atreves, pues te vas a dar cuenta que este es un mundo maravilloso. Y así lo hicimos. Marideli empezó a dar sus primeros pasos en la radio, ya siendo una profesora de teatro, de experiencia, pero tenía algo importantísimo: sensibilidad artística, formación cultural a través del teatro, y sobre todo de su cuna, porque su padre fue un gran promotor cultural, el primer director que tuvo además el Museo del Humor de nuestro país», recordó Pérez García.

Marideli se convirtió en una persona muy querida por los oyentes de la radio en San Antonio de los Baños. Todos la recuerdan con mucho afecto, porque logró llegar al alma de la gente, penetrar en los hogares con esa sonrisa, esa fe, ese optimismo, esa alegría que transmitía en esa compañía que tuvo siempre, que fue Frank Acosta, en su programa 27 61.

«El mejor recuerdo que yo puedo obtener ha sido de ella como una persona muy noble, organizada, disciplinada y, sobre todo, entregada a la labor que siempre hizo en Radio Ariguanabo. Le agradecemos muchos esa versatilidad y esa popularidad que logró en los oyentes», concluyó Magaly.

Un espectáculo en sí misma

«Maridely era un ser muy especial, yo diría que era un espectáculo en sí misma, una artista de los pies a la cabeza, toda una escena en su forma de hablar, de expresarse, una persona excepcional, muy buena amiga, muy sincera, y con ella podías hablar de cualquier tema, siempre tenía un consejo preciso, un análisis oportuno», así define la realizadora Maidel Rodríguez Valdés a quien durante años la dirigió en diferentes espacios radiales.

«La conocí en el año 1990 cuando recién me graduaba de la universidad. En ese entonces realizaba mi servicio social, y el primer lugar por donde transité fue por Casa de Cultura. Ahí nos conocimos y desde entonces entablamos una amistad para siempre. Maridely forma parte no sólo de la historia de Radio Ariguanabo, sino de la cultura de este pueblo. Realizó una labor encomiable en la Casa de la Cultura como instructora de teatro y después en la emisora.

«Creo que el dueto de 27 61 en las voces de ella y Frank es irrepetible. Era todo un espectáculo, un show radial el que ellos hacían, la interacción con los oyentes y el juego entre ellos dos, realmente fue un programa que logró una audiencia tremenda. Tanto así que cuando Maridely falleció hicimos un programa especial dedicado a ella y quedaron un montón de llamadas, oyentes hasta de otros países, algunos que trabajaron con ella, otros que fueron sus alumnos. Es que era una persona que se hacía querer mucho, muy buena compañera y excelente profesional. Supo educar a su familia, a sus hijos, que además siguieron su camino, en el amor a la cultura de su pueblo a la que tanto contribuyó. Pienso que es de esas personas que nosotros siempre vamos a recordar».

La fórmula perfecta

Frank Acosta Castañeda fue la «pareja» radial de Marideli Miqueli. Juntos compartieron años de trabajo, anécdotas, crearon situaciones y hasta secretos personales.

“27 61 fue —y sigue siendo— un programa que ha gozado de la popularidad de nuestros oyentes. Es un espacio concebido para informar, para distraer, para recrear. Y durante un tiempo fui el locutor junto a esa magnífica colega, profesora de teatro, actriz, que, por cosas de la vida, ya no está en este mundo». Falleció, en paz descanse, y hacíamos un dúo, yo diría que perfecto», precisó Frank.

“Tratábamos de hacer la locución de manera jocosa, con un diálogo conversacional, jugando con la audiencia, serios en el momento de las notas, según el tema que abordaba el programa. Y, por supuesto, tenía sus peticiones musicales, sus diferentes secciones, Consultando el diccionario, El disco rápido. El programa sí llegó a la cima de la popularidad, porque tuvo muchísimos clubes de oyentes. Recuerdo el Club de las salpiconas.

«Realizamos programas remotos, y dondequiera que llegaba la transmisión, ahí estaba la audiencia para conocer al colectivo, para participar, para pedir el musical de su preferencia. Para mí, no solo fue esa locutora que me acompañó en 27 61, fue una gran amiga, pudiera decir madre, porque me transmitió muchísimos consejos, y de ella aprendí. Marideli fue una excelente profesora de teatro, y a veces el programa también tenía su poco de actuación.

«Considero que la fórmula perfecta ha quedado para siempre en el corazón de los oyentes de nuestra emisora Radio Ariguanabo”.

Marideli Miqueli dejó una huella que atraviesa el teatro, la enseñanza y la radio. Como profesora, formó generaciones y sembró disciplina y sensibilidad artística. En las tablas, fue una actriz capaz de convertir cada gesto en escena y de transmitir emociones con naturalidad. En la cabina, su voz se transformó en compañía cotidiana. Su legado se sostiene en esa triple entrega: educadora, actriz y locutora, siempre fiel a la cultura de San Antonio de los Baños.

Adian Acevedo González
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