Las camisetas, hoy usadas por personas de cualquier edad y sexo, surgieron como prenda interior masculina.


En la Edad Media, las camisolas en forma de T eran hechas de algodón o lino tejido. Servían de capa intermedia entre el cuerpo y la prenda superior.

La ventaja de estas camisas es que eran fáciles de lavar y aportaban a la piel cierta protección higiénica. Llevar una camisa interior limpia e inmaculada era signo de riqueza entre los nobles caballeros. En aquel tiempo las camisetas eran grandes piezas rectangulares cosidas en forma de T con largos faldones de tela que se acomodaban entre las piernas. Esta forma cambió en el siglo XIX cuando quedaron ajustadas al cuerpo.

En el siglo XIX creció la producción de camisetas. Para su confección aplicaban nuevas técnicas de tejido con una silueta más ajustada. Los expertos en higiene elogiaron la producción de camisetas al considerar que protegían contra los resfriados y los males del cuerpo, de modo que empezaron a recomendar a las mujeres que las usaran en lugar de sus corsés.

A finales de siglo, los marineros británicos la usaban bajo los uniformes de lana; incluso permitían que fueran en camiseta para trabajar en cubierta. La práctica de usar la camiseta como prenda exterior fue rápidamente adoptada por los hombres de clase obrera como atuendo de fin de semana.

En 1880, la marina de los Estados Unidos incorporó a su uniforme una camiseta holgada de franela con cuello cuadrado. En 1913 adoptaron la camiseta blanca de punto de algodón como ropa interior oficial. El algodón secaba más rápido que la franela y resultaba más cómodo.

El uso de las camisetas como ropa interior se extendió por el mundo y por supuesto llegó a Cuba y a San Antonio de los Baños. No obstante, en la Villa del Ariguanabo se prohibió su uso fuera del hogar. El 25 de agosto de 1899 los representantes del Ayuntamiento Municipal acordaron multar a los hombres que salieran a las calles, plazas y paseos usando una camiseta. Esta medida poco a poco perdió su valor, puesto que con el paso de los años las camisetas se adoptaron como prenda de vestir.

La llegada de la República extendió su uso en los hombres que luego popularizaron los actores del cine y la televisión. Más adelante, en la década de 1970, la camiseta pasó a ser usada también por las mujeres.

 

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Por Adian