San Antonio de los Baños guarda una historia singular, de esas que no aparecen en los grandes relatos pero que sostienen, desde el llano, la memoria viva de un pueblo. Porque aquí, en este rincón del Ariguanabo, la fiebre martiana cuajó de un golpe doble: la Sociedad Cultural José Martí y el Club Martiano del Ariguanabo nacieron el mismo día, como quien siembra dos árboles de una sola semilla. Una decisión fundacional que buscaba, sobre todo, echar raíces.
Aquella primera junta directiva la integraron Estela Pérez Fernández, que asumió la presidencia; Selfa Hernández Medina, como vicepresidenta; y Félix Romero de la Osa, al frente de la tesorería. Eran los nombres de un comienzo que el tiempo se encargaría de esculpir con otros acentos. Con los años, la Sociedad Cultural fue tomando rumbos propios, mientras el Club Martiano se consolidaba sin estridencias hasta convertirse en el de mayor membresía de la antigua provincia La Habana y, luego, de Artemisa, superando los 45 miembros.
La labor no pasó inadvertida. En 2008, todos los fundadores recibieron la distinción Crear es vencer, y varios de sus integrantes han sido honrados con el lauro Honrar honra. Pero los reconocimientos, con ser justos, no alcanzan a contar la verdadera trama de esta historia. La trama hay que buscarla en los afectos, en la terquedad de mantener encendida una conversación alrededor de Martí.
Para eso, para que el vínculo entre los miembros no se aflojara con el trajín de los días, Félix y Estela urdieron algo más íntimo: el 26 de octubre de 1999 crearon la peña En Descarga. Un espacio mensual que se volvió costumbre y luego necesidad. Todo arranca con décimas de la autoría de Félix Romero, y enseguida se desata ese Duelo Poético que ya es seña de identidad. Luego vienen las anécdotas, el debate de algún artículo interesante publicado en la prensa y el acompañamiento musical de Jorge Gácita, anfitrión que le pone sonido a la memoria. Allí, entre los presentes del público, estaba Sirio Suárez, miembro del Club que, tras la muerte de Félix en 2015, asumió como tesorero de la Sociedad. Las piezas se mueven, pero el tablero permanece intacto.
Cada 17 de julio se celebra un nuevo aniversario de aquella fundación doble. Se honra la persistencia de un club que ha hecho de En Descarga su corazón palpitante, y se demuestra, encuentro tras encuentro, que el ideario martiano no se hereda en los libros: se cultiva con amor, con constancia y en comunidad. Estela y Félix, con Selfa siempre presente, hicieron de este Club una familia. Y en esa familia, la antorcha del Maestro sigue encendida.
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