A Ignacio Piñeiro y Septeto Nacional, Benny Moré, Miguel Matamoros y el Trío Matamoros, Arsenio Rodríguez, María Teresa Vera, Miguelito Cuní y el grupo Buena Vista Social Club entre otros les debemos el son. Este género musical es el más representativo de Cuba, un ritmo que nació en las regiones orientales del país a finales del siglo XIX y que se convirtió en la base de otros géneros como la salsa. El son llego a la Habana en la primera década del 1900. Entre los pioneros se menciona a los soldados santiagueros Mariano Mena (bongosero), Sergio Danger y Emiliano Difull. El Trío Oriental fue uno de los primeros, evolucionando al Cuarteto Oriental y posteriormente al influyente Sexteto Habanero. En 1927 surgieron los septetos con trompeta, siendo el Septeto Nacional de Ignacio Piñeiro el más emblemático.

En el son fusiona la guitarra y la estructura poética española con la clave, el bongó y las maracas de origen africano, incorporando el tres (instrumento símbolo) y la botija, con una estructura dialogada de «estribillo» o «montuno» entre solista y coro.

El 8 de mayo es declarado el día del Son Cubano, por ser un género de mucha importancia en la cultura cubana y latinoamericana y en homenaje al natalicio de dos músicos extraordinarios, Miguel Matamoros y Miguelito Cuní, símbolos del género dentro y fuera de la Mayor de las Antillas.

“El Carbonero”, “Yo si como candela”, “Camina y prende el fogón”, “La Guarapachanga”, constituyen títulos de sones que pasearon por el mundo.
A ti te gusta mucho, Carola
El son de altura
Con sabrosura
Bailarlo a solas
Y reafirmaba cuando dijo
El son es lo más sublime
Para el alma divertir
Se debiera de morir
Quien por bueno no lo estime

Este género adornó los salones y dio mucho bienestar. El son dio paso a otras en beneficio de la música popular cubana.

Olga Álvarez Suárez
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