A veces el enemigo no llega de afuera. No viene en un barco ni en un avión. Lo criamos nosotros, sin darnos cuenta, en el patio de casa, en la terraza, en la cocina. Un tanque destapado, una botella tirada, el pozuelo de la mascota que no se limpia ni se le cambia el agua. En todos esos lugares, está la verdadera fábrica del mosquito. Y con este insecto, las enfermedades: dengue, zika, y chikungunya.
La buena noticia es que la solución también está en casa. No necesitas ser especialista. Alcanza con cortar el ciclo de vida del mosquito. El Aedes aegypti, el que transmite el dengue, es un mosquito domiciliario. Nace en agua limpia, quieta, en recipientes artificiales. Y necesita solo una semana: de larva a adulto.
Entonces, solo queda: Dar vuelta a los envases con agua, dígase: botellas, latas, cascarones de huevos, neumáticos. Botar los cacharros que no se usan. Limpiar canaletas y desagües. Cambiar cada tres días el agua de floreros y bebederos. Poner boca abajo los recipientes vacíos. Mantener el césped bajito. Revisar los platos de las macetas. Y si hay agua que no se puede tirar, taparla bien o ponerle arena húmeda.
También hay que cuidarse de las picaduras. Usar repelente, ropa clara y mangas largas. Colocar mosquiteros en las cunas y cochecitos de los bebés. Pero ojo: la barrera más importante es la prevención. El repelente ayuda, pero si tenemos criaderos en casa, el problema vuelve.
En el barrio, en la cuadra, la historia se repite. El mosquito no lo detienen las cercas. Vuela de un patio a otro. Por eso la prevención es colectiva. Si cada vecino limpia su patio, la manzana entera se libera. Si todos hacemos la tarea, bajamos la curva de contagios. No se trata de miedo, se trata de compromiso.
Prevenir la proliferación del mosquito es una de las acciones de salud pública más efectivas que existen. No requiere de grandes obras !caballero!, ni medicamentos, ni tecnología. Requiere de constancia, orden y una mirada atenta a los pequeños recipientes que rodean nuestra vida diaria.
Hoy, cuando vuelvas a tu casa, haz un recorrido. Mira el patio, el balcón, la cocina. Busca agua quieta. Ese es el lugar donde empieza la enfermedad. Si lo eliminas, le ganas la partida al mosquito antes de que nazca.
Porque prevenir no es una campaña más: es un acto de cuidado con los tuyos, con tu barrio, con todos.
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