Un solo segundo. Eso es lo que tarda una decisión impulsiva en cambiarte la vida para siempre. A veces pensamos que «a nosotros no nos va a pasar», que las advertencias son exageraciones o que el amor y la pasión están por encima de cualquier riesgo. Pero la realidad no siempre avisa.

Hoy nos acompaña el testimonio de Jesús, un joven que aprendió por la vía más difícil lo que significa el miedo, la incertidumbre y la vulnerabilidad. En medio de un encuentro íntimo sin protección, Jesús pensó que no pasaría nada. Sin embargo, los días siguientes se convirtieron en una tormenta donde el rechazo de su propia familia le dio la espalda, y donde solo la mano franca de su mejor amiga lo sostuvo mientras esperaba unos resultados que podían cambiar su destino.

Esta es la historia de Jesús… una historia real que pudo tener un final distinto, pero que nos deja una lección que nadie debería ignorar.

Adrian Torres Rodríguez
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