Siempre se habla de la valentía del que se va, pero casi nunca de la herida del que se queda. Quienes emigran no solo abandonan sus pertenencias, dejan también abrazos suspendidos, infancias a medio terminar y en muchas ocasiones la distancia impone que sean padres a mediante una pantalla.

Hoy nos preguntamos si en el viaje de la emigración, vale la pena ganar el futuro si el precio es perder el presente de quienes más amas. Esta es la historia de Karina, una historia que marca… “el peso de la ausencia”.

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