Hay oficios que buscan transformar vidas desde la base misma de la comunidad. Y hoy desde nuestro Ariguanabo vemos un trabajo incansable que se realiza en cada circunscripción, y los hacedores de esta tarea son los trabajadores sociales.

Ellos no solo están para aplicar políticas; sino que las convierten en realidades en el hogar de quien más lo necesita.

Su labor, se despliega en varios frentes. Uno de los más sensibles es la atención a la infancia y la adolescencia. Cada escuela del territorio cuenta con una trabajadora social que actúa como puente entre la comunidad y el centro docente. Su misión es identificar la disfuncionalidad familiar que puede afectar el rendimiento escolar y la conducta de los menores. Un caso paradigmático es la Tarea Victoria: allí se atiende a los niños cuyos padres están en reclusión penal. No se trata solo de un seguimiento estadístico, sino de un acompañamiento integral que evalúa los ámbitos de escuela, comunidad y hogar. Para un niño en esa situación, saber que alguien toca a su puerta para preguntar cómo está, es quizás la primera señal de que no está solo.

Otro pilar fundamental es la protección a las madres con tres hijos o más. No es solo entregar recursos sin más, sino de realizar una investigación socioeconómica rigurosa del núcleo familiar. Se verifica que no existan personas en edad laboral desvinculadas del empleo y, si procede, se otorgan ayudas que pueden incluir vivienda, empleo y facilidades para el cuidado infantil. El objetivo final es proteger al menor y fomentar la incorporación de la madre al mundo laboral, porque la asistencia social es una vía hacia la autonomía.

Esta labor se extiende también a los adultos mayores que viven solos y a las personas con discapacidad. La asistencia social no se limita a la prestación económica, sino a buscar la inclusión plena.

Los trabajadores sociales del Ariguanabo operan también en barrios declarados vulnerables o en transformación, donde el mal estado de viviendas y calles, así como las problemáticas con las redes eléctricas y el servicio de agua, reciben atención priorizada. Es un trabajo complejo, en un municipio con alta población y realidades diversas. Por eso, es necesario elevar la profesionalidad de esta fuerza laboral. Porque esta labor puede cambiar trayectorias de vida. Detrás de cada expediente hay una familia, un niño, un anciano, un joven que merece una oportunidad.

Maybeline Matamoros Álvarez
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