San Antonio de los Baños, Artemisa, Cuba. – Muchos jóvenes ariguanabenses se incorporaron al Ejército Juvenil del Trabajo, participando en tareas que no solo fortalecían la economía local, sino que también buscaban inculcar valores y aporte social.

La responsabilidad y colectividad, eran características básicas de este grupo. Los jóvenes adquirían habilidades prácticas en el campo y la construcción, e promovía el orden, la organización y el sentido de pertenencia. Además de buscar el vínculo de proyectos que beneficiaban directamente a la población ariguanabense.
Luis Miguel Concepción Ramírez, secretario del trabajo patriotico militar e internacionalista de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana en el municipio, explicó a la prensa:
(…) Se crea este ejército con el objetivo de trabajar directamente vinculado en la producción, incluyendo la construcción también, porque habían obras de choque en el país que eran asumidas por este ejército de jóvenes, pero principalmente en la producción. Vino a suplir una necesidad. En todas las provincias de nuestro país se crearon esas esas unidades, y con rango incluso de ejército, porque el jefe de la EJT se consideraba como un jefe de ejército en este país. Por lo tanto, tenemos esa experiencia y y sabemos los aportes tan meritorios que ha hecho este ejército a la economía del país. Y hoy muchos mercados en los municipios, pero sobre todo en las capitales provinciales lo resuelve, precisamente, a la producción que sale de la EJT.
El 3 de agosto de 1973 se fundó el Ejército Juvenil del Trabajo (EJT) en Cuba, como una fuerza destinada a la formación de jóvenes en la disciplina militar y en labores productivas, especialmente vinculadas a la agricultura, la construcción y otros sectores estratégicos.
Este aniversario es una oportunidad para recordar cómo el EJT fue un espacio de inserción juvenil que combinaba trabajo productivo con formación cívica.