Con casi tres décadas dedicadas a la radio, Hernán Yglesias Villar ha convertido la cabina en un espacio de creación, experimentación y enseñanza. Maestro de formación y radialista por vocación, su llegada a Radio Ariguanabo en 1998 marcó el inicio de una carrera que lo ha llevado a ser director de programas, guionista, locutor, realizador de sonidos y profesor universitario. Su obra abarca desde programas emblemáticos como «Mucho de qué hablar», «En Confianza» y «Esta mañana», hasta la investigación sonora, el podcast y la creación de paisajes sonoros que rescatan la memoria acústica de su entorno. Reconocido con premios nacionales e internacionales, Yglesias Villar defiende la radio como arte vivo y como laboratorio creativo capaz de reinventarse frente a los desafíos contemporáneos.

A propósito del aniversario 55 de Radio Ariguanabo, comparte su trayectoria, sus aprendizajes y su visión sobre el futuro de la radio, un medio que, asegura, aún tiene mucho por ofrecer si se abre a la experimentación y al poder del sonido.

¿Cómo llegas a Radio Ariguanabo y cuánto te ha aportado cambiar la docencia por la realización radial?
Llego a la radio de una manera muy curiosa. Había terminado los tres años de servicio social en mi carrera de magisterio, profesor de Español-Literatura, en un preuniversitario en el campo, Batalla de Ayacucho, en Güira de Melena. Una amiga me dijo que en Radio Ariguanabo estaban buscando personas para ser directores de programa. Fui con ella, pero lo curioso es que la amiga nunca se quedó. Yo, que iba como acompañante, me quedé en la radio, y la radio me atrapó.
Cambiar la docencia por la radio fue un proceso difícil. La radio no es un aula, es un medio de comunicación y una forma de expresión artística sonora. Pero también fue un proceso interesante, porque ser maestro es una manera de ser comunicador. Venía del mundo de las letras, del arte, de la literatura, y todo eso me ayudó a integrarme mejor a la radio.

Eres director de programas, guionista, locutor y realizador de sonidos. ¿Es necesario dominar todas las especialidades? ¿Cuál disfrutas más? ¿Cómo las vinculas para diseñar un programa radial?

Para trabajar en la radio no necesitas dominar exactamente todas las especialidades. No tienes que ser locutor, ni realizador, ni actor. Si logras dominarlas es mejor, pero si no, también puedes hacer un trabajo excelente. En el curso de dirección de programas te dan elementos de locución, dirección, realización de sonido, incluso dirección de actores. En el caso del director no es hacer el trabajo de los demás, es saber cómo dirigir ese trabajo para lograr que la comunicación tenga lugar. En mi caso, me hice locutor y me habilité porque iba a hacer locución. También estudié realización de sonido porque siempre me ha gustado y me permitía independencia cuando no había realizador disponible. Todas estas especialidades las vinculo de manera orgánica porque las tengo integradas de tantos años de hacerlo.

Cuando pienso un programa de radio, incluso escribo para una voz. Escribo para la cadencia, el estilo, las palabras que utiliza esa persona, y voy pensando en sonido, dónde abro, dónde cierro, dónde va una transición, qué orden le doy al realizador, qué intencionalidad deben tener los locutores.

La especialidad que más disfruto es la dirección de programas. La dirección no es solo llegar a la cabina y dirigir. Empieza desde que conformas una idea, la escribes, haces el guion, diseñas la banda sonora y le das vida. Es un proceso creativo muy bonito, de muchas horas de pensar y decantar ideas. Un director de programa debe tener tres características fundamentales, una cultura muy amplia, talento y sensibilidad artística, y una superación constante. Todo ese universo cultural que yo traía me ayudó a integrarme como director de programa y guionista.

De los programas de Radio Ariguanabo, ¿cuáles te gustan más o cuáles disfrutas realizar?

Siempre les decía a mis estudiantes que hasta que no hicieran un programa de creación propia, desde cero, no se consagraban como directores. Tengo más de 10 o 12 programas de creación propia.

Uno de los que más quise fue «Mucho de qué hablar», posiblemente el primer programa de participación en la emisora. Lo hice durante 20 años con la psicóloga Carubi Capote. Abordamos temas difíciles como migración y la pedofilia, y ganamos muchos premios.

Magaly Pérez y Lucy María Cabrera en la grabación del programa En confianza, dirigido por Hernán Yglesias

Otro programa es «En Confianza», creado con Magaly Pérez. Fue un espacio dedicado a la mujer y la familia, con mucha audiencia. Recibimos incluso un premio colateral por su impacto.

«Esta mañana», ese programa tiene una historia curiosa conmigo. Llegó a un punto muy bajo de audiencia y creatividad, y me propusieron levantarlo. Estuve diez años. Lo convertimos en un laboratorio para experimentar las posibilidades de la radio con nuevas secciones y participación del público. Fue una escuela de locución y dirección. A los alumnos de los diferentes cursos les agradaba practicar allí. Logramos algo muy especial, la alegría. Los locutores se reían, se divertían, y eso se transmitía al oyente. Hubo una encuesta nacional donde «Esta mañana» resultó uno de los programas más escuchados del país en proporción a la población. Para mí fue una experiencia muy bonita.

Coméntame sobre los premios y reconocimientos que has recibido.

He recibido premios municipales, provinciales, nacionales e internacionales. Los internacionales me dan mucha alegría porque permiten que la voz y la obra artística de un cubano se reconozcan en campos donde Cuba no tiene desarrollo, como el arte sonoro. Pero el mayor reconocimiento que he tenido en mi vida fue una llamada telefónica que recibimos en el programa»Esta mañana». Llamaron desde una cárcel. Querían dedicar una canción, saludar a sus familiares, porque escuchaban el programa todos los días. Aquello me llenó de emoción. Fue la mayor claridad de que estábamos llegando al corazón de las personas.

En los últimos años has dedicado espacio a la investigación sonora, el podcast, la creación sonora y la docencia. ¿Qué representa esta parte más reciente de tu vida?

Mi primera vocación es el magisterio. Nunca he dejado de impartir clases. Soy profesor universitario y del Centro de Estudios de la Radio y la Televisión en Cuba. Siempre me gustó investigar. Sentí la necesidad de hacer algo más allá de la radio, porque la radio se fue quedando varada en un lenguaje que no se adaptaba a lo nuevo. Empecé a incursionar en el podcast. Mi podcast, EpcGüM ya lleva más de tres años. Me ha permitido experimentar y escribir artículos, dar conferencias, asesorar tesis.También me dedico a la creación sonora con paisajes sonoros, documentales sonoros y postales sonoras. Exploro la escucha como forma de relación, de descubrimiento del entorno, de autorreconocimiento. Imparto un postgrado llamado «Uso creativo del sonido». Tengo la esperanza de que la radio retome este camino y Cuba pueda incorporarse al movimiento internacional de artistas sonoros.

Luego de varias décadas en la radio, ¿qué significa para ti trabajar en una emisora como Radio Ariguanabo y qué futuro crees que tenga este medio?

Después de casi 30 años en Radio Ariguanabo, lo agradeceré siempre. Estar en una emisora local te obligaba a ser director, locutor, productor, periodista, recepcionista, de todo. Eso te da una formación integral que no tiene quien llega a una emisora nacional. Agradeceré haber empezado en la época analógica, trabajando con cintas magnetofónicas, casetes, sin computadoras. Era un trabajo físico, duro, que exigía organización y un oído muy fino. La radio tiene que retomar el oído. El futuro de la radio dependerá de que redescubra el lenguaje sonoro, que incorpore nuevas formas de creación y se adapte a las dinámicas contemporáneas de escucha. La radio aún puede dar muchos frutos si se abre a la experimentación.

La trayectoria de Hernán Yglesias Villar confirma que la radio es un espacio de creación, encuentro y memoria. Desde su llegada casi accidental a Radio Ariguanabo hasta su incursión en el arte sonoro contemporáneo, ha construido una obra que combina oficio, sensibilidad y una profunda vocación pedagógica. Su mirada hacia el futuro insiste en la necesidad de redescubrir el sonido, de experimentar y de escuchar de manera consciente. En ese camino, su trabajo —marcado por programas emblemáticos, premios, investigaciones y nuevas exploraciones creativas— demuestra que la radio sigue viva, en transformación, y con un potencial enorme para quienes, como él, la entienden como un arte que se reinventa cada día.

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