San Antonio de los Baños, Artemisa, Cuba. – La lucha contra el mosquito Aedes aegypti en los centros de trabajo exige una acción clave: el autofocal laboral. Se trata de una revisión que debe realizarse cada siete días para destruir posibles criaderos.
¿Por qué siete días? Porque ese es el ciclo reproductivo del vector. Si se eliminan los focos con esa periodicidad, se impide que nazcan nuevas camadas y se logra un mayor control.
¿Dónde buscar? En cualquier lugar donde se acumule agua: tapas de botellas, latas, vasos, neumáticos, oquedades de árboles y hasta cascarones de huevo. La mayoría de los focos se están encontrando en depósitos artificiales y desprotegidos.
Hay que zanjear, canalizar y resguardar de la lluvia todo recipiente. También ordenar y limpiar bien los espacios, porque el mosquito reposa en rincones silenciosos: debajo de mesas, armarios y áreas oscuras, mientras madura sus huevos.
Sobre los depósitos de agua que no pueden eliminarse, es obligatorio mantenerlos seguros y no retirar el abate al limpiarlos o cambiar el agua. Este insecticida es eficaz contra las larvas y debe permanecer en los tanques. El tratamiento con abate debe repetirse cada 22 días.
La fumigación no siempre cubre todos los centros, por eso lo fundamental es destruir los focos. Un solo mosquito hembra puede generar la cantidad suficiente de insectos para transmitir enfermedades dentro de una instalación.
Se hace un llamado urgente: cumplir con el autofocal semanal en cada centro de trabajo. Es una tarea que corresponde a los colectivos laborales, junto a la administración y el sindicato. Solo así se corta la cadena de transmisión de enfermedades como el dengue y el chikungunya, esta última causante de largos períodos de incapacidad laboral por dolor e inflamación articular.
Mantengamos los entornos limpios y los depósitos seguros. El centro de trabajo también se protege desde adentro.
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Por Yely Pupo

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