En la historia del deporte ciencia en nuestro municipio, el nombre Ada María Salgado evoca respeto y admiración. En 1970 se convirtió en campeona nacional femenina de ajedrez. Su vida, marcada por el talento precoz y la disciplina, constituye un ejemplo de cómo la pasión y el esfuerzo pueden abrir camino desde un pequeño club local hasta la cima del ajedrez nacional.
Ada María nació el 2 de noviembre de 1953 y creció en un entorno privilegiado para el ajedrez. Su hogar estaba contiguo al club de la localidad. Desde los 9 años, bajo la guía del maestro Ramón Pérez Pego, comenzó a forjarse como jugadora. Su participación en los Juegos Escolares Nacionales le otorgó medallas de oro como primer tablero, y muy pronto se convirtió en referente de serenidad y agresividad en el tablero.
En 1966, con apenas 12 años, sorprendió en el primer torneo nacional femenino del INDER, donde alcanzó el cuarto lugar. A esa edad ya era invitada a simultáneas de hasta 20 tableros, en las que resultaba prácticamente imbatible. Su talento la llevó incluso a presenciar la Olimpiada Mundial de Ajedrez en el Hotel Habana Libre, donde enfrentó en cinco partidas a la campeona nacional Nora Laya, con un balance equilibrado de triunfos y tablas.
Su ascenso competitivo fue constante. En 1967 empató con la campeona Nery Maceiras en el segundo campeonato nacional; en el tercero permaneció invicta, aunque aceptó unas tablas estratégicas que la relegaron al segundo puesto; y en el cuarto derrotó a la campeona nacional, aunque terminó cuarta. La consagración llegó en el quinto campeonato nacional femenino, celebrado en Santiago de Cuba entre el 3 y el 13 de junio de 1970, donde con 7 puntos de 9 posibles se coronó campeona a los 16 años, mientras cursaba el décimo grado.
La prensa la entrevistó entonces como una niña prodigio. Confesó su gusto por la música moderna, Los Beatles y Diango, su admiración por Sarita Montiel, y su afición al voleibol y baloncesto. Dedicó su victoria a su maestro Ramón Pérez Pego y a la escuela secundaria Roberto Valdés Santos, mostrando gratitud hacia quienes acompañaron su formación.
En 1971, en el sexto torneo celebrado en Varadero, perdió el título frente a Acela de Armas, quedando a medio punto de la nueva campeona. Después de esa etapa, jugó solo ocasionalmente. Su vida se apagó prematuramente el 23 de junio de 1989, a los 35 años. En su natal Ariguanabo se celebran los torneos Ada María Salgado in memoriam, y la Academia de Ajedrez lleva orgullosamente su nombre.
La trayectoria de nuestra campeona nacional es testimonio de la fuerza del talento juvenil y femenino en el ajedrez cubano. Su historia inspira a nuevas generaciones, recordando que desde un pequeño municipio se puede alcanzar la grandeza y dejar una huella imborrable en la memoria cultural y deportiva del país.

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