Piense por un momento en lo que significa sostener una mentira durante seis décadas. ¿Más de seiscientos intentos de asesinato contra un solo hombre? ¿El secuestro ficticio de un presidente en pleno siglo XXI? ¿Campañas judiciales contra un líder de 95 años y amenazas militares abiertas contra el actual mandatario?
Parece la sinopsis de una película de espionaje. Pero no. Es la historia real del acoso sistemático de Estados Unidos contra Cuba. Y hoy, esas viejas mentiras se reciclan con nuevos envoltorios mediáticos.
Estados Unidos ha construido un historial de falsedades con un solo propósito: derribar a la Revolución Cubana. Comenzó con la Operación Mangosta, siguió con sabotajes económicos, terrorismo de Estado y más de 600 atentados documentados contra el Comandante Fidel Castro. Eso no es una teoría conspirativa. Es un capítulo oficial de la guerra sucia de la CIA, reconocido por los propios archivos desclasificados de Washington.
Luego vino el acoso judicial. El gobierno norteamericano fabricó acusaciones infames contra el General de Ejército Raúl Castro. No se buscaba justicia. Se buscaba un titular que justificara sanciones más duras.
El colmo del cinismo llegó con la fabricación del secuestro del presidente Nicolás Maduro, un operativo mediático que también involucró a Cuba. ¿El fin? Construir una narrativa de caos, dictadura y crimen organizado que sirviera de pretexto para una intervención. Primero contra Venezuela. Pero el tiro, como advierten analistas internacionales, iba –y va– contra nuestra tierra.
Hoy las mentiras se reciclan bajo nuevos ropajes. Las amenazas de agresión militar contra el presidente Miguel Díaz-Canel ya no son veladas. Son declaraciones públicas de funcionarios estadounidenses que hablan de opciones sobre la mesa. El imperio busca una causa para invadir. Pero tropieza una y otra vez con la misma verdad: Cuba no es una amenaza para nadie. Cuba ha sido la víctima.
Cada mentira tiene un plan: la intervención. El gobierno de Estados Unidos vuelve a subestimar a un pueblo que ha sobrevivido a más de 600 atentados, a una guerra económica cruel, a campañas de desprestigio global.
Y comete el mismo error de siempre. Si sueñan con invadirnos, que recuerden nuestra historia. Aquí no fabricamos causas. Las resistimos. Y hemos sobrevivido a todas sus armas: las explosivas, las legales, las mediáticas y las mentirosas.
Maybeline Matamoros Álvarez
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