Hoy como ayer estas aquí

benny-more-port Cómo fue, si, puedo decirte como fue. Sin tantas explicaciones, sin muchas palabras, sin clases de solfeo, bastó, solo escucharte.

Fueron tus canciones, o tu voz, o fue a lo mejor la impaciencia, de dejarme llevar por tu magistral dominio musical. Y me preguntaba, oh vida ¿vida, como puedes dudar que si existió, que no fue un Dios ni un invento, que estuvo aquí en la tierra solo unos años antes que tú? Y que cautivó al mundo con un timbre único, con un peculiar modo de dirigir la orquesta, de explicarle que nota dar a cualquier instrumento sin estudiar las posibilidades del pentagrama musical.

Y entonces, hoy como ayer sigo pensando que no bastaron tus cuarenta y tantos años de vida. Que este 24 de agosto tendrías que estar aquí, en tu centenario, con la voz más clara que nunca, con el sombrero y el bastón en la mano y yo poder decirte ¡Generoso que bueno baila usted!

Imagino que sonreirías y que sin mucha suplica accederías a cantarme tus mejores temas y yo, como Julieta enamorada caería rendida ante ti y entre el palpitar del corazón y alguna que otra lágrima no podría escuchar esa canción, la que sabes que me encanta.

Pero la vida tiene su precio y sabe a quien puede exigirle un poco más. Y entonces a ti te llevó recio porque te creyó bárbaro y nos convenció, eres el bárbaro del ritmo. Y fíjate Beny Moré que digo eres, porque cuando aquel día la muerte llamó a tu alma, supo que solo podría arrebatar el cuerpo, porque tú, tú no te irías, ya estabas en la música esa que dejaste en México, Cuba y gran parte del mundo. Estabas en el aire, en el recuerdo eterno y simplemente para siempre, te quedaste.


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