Ernest Hemingway: Un acercamiento a su obra

Ante la propuesta del verano de Lo lees lo vives aparece la opción del acercamiento a través de la lectura a la vida y la producción literaria de Ernest Miller Hemingway, escritor y periodista estadounidense, y uno de los principales novelistas y cuentistas del siglo XX. En Cuba  se celebran actividades de recordación al destacado escritor a partir de los vínculos culturales y sentimentales con nuestro país.

 Hemingway nació en Oak Park, Illinois el 21 de julio de 1899 y murió en  Ketchum, Idaho el 2 de julio de 1961. Hemingway es por demás un imprescindible dentro de la literatura universal. Ganó el Premio Pulitzer en 1953 por El viejo y el mar y al año siguiente el Premio Nobel de literatura por su obra completa.

La figura más relevante de la literatura estadounidense de la primera mitad del siglo XX y uno de los escritores contemporáneos más influyentes e innovadores, tanto por su estilo seco y preciso como por su capacidad, logró en la caracterización de los héroes de sus obras resumir la propia vida y las tensiones morales de la década de 1920.

Escritor concienzudo, Hemingway siempre sostuvo que su talento fue obra de una paciencia tenaz y de gran disciplina dentro de su innata indisciplina ante la vida. Todas sus obras fueron escritas varias veces y corregidas una y otra vez con supresión de todo lo superfluo hasta lograr ese estilo peculiar que ha pasado a ser tan característicamente suyo y tan profusamente imitado, un estilo obtenido a base de una cuidadosa selección y omisión.

Corría la primavera de 1928 cuando Ernest Hemingway pisó por vez primera tierra cubana. Arribó procedente de Francia en el vapor Orita y una breve escala en La Habana bastó para decidir su futuro, porque el ya famoso autor de “Adiós a las armas” quedó atrapado por los encantos de la ciudad que después sería testigo de sus numerosas andanzas durante años.

En el transcurso de su agitada vida muchas urbes acapararon la atención de aquel hombre de lento andar y mirada escrutadora, pero ninguna como La Habana lo imantó, sobre todo después que regresó a pescar agujas durante una temporada que lo vincularon para siempre a la vida del mar y el inconfundible olor al salitre que se impregna en la piel hasta llegar al corazón, Hemingway se sintió identificados con sitios como Cojímar y su famosa Terraza; el microespacio de La Habana intramuros con el Hotel Ambos Mundos, la Bodeguita del Medio y el Floridita; el antiguo Club Náutico Internacional, hoy convertido en restaurante sobre las aguas de la Bahía de La Habana y la casa-museo Finca Vigía.

Hemingway es un hombre de su tiempo en enfrentamiento constante con la muerte. Este héroe es el luchador con ideales, el cazador que posee el valor, la víctima de un mundo marcado por la violencia y la injusticia. Es el antifascista. Es aquel que dijo que si hubiese sido más joven habría subido a la Sierra Maestra con Fidel.

Hemingway, construido a partir de dos de sus facetas más sobresalientes: el famoso escritor y, sobre todo, el legendario pescador, representa la figura del “gran hombre” que trasciende el tiempo y la historia.