El seis de junio de mil novecientos sesenta y uno amaneció como una fecha trascendental para la joven Revolución Cubana. En medio de grandes desafíos y constantes amenazas contra la soberanía nacional, nació el Ministerio del Interior, una institución llamada a proteger las conquistas alcanzadas por el pueblo y a garantizar la tranquilidad de la nación.
Desde aquellos primeros días, hombres y mujeres asumieron con valentía la responsabilidad de defender la seguridad del país. En cada misión, en cada frontera custodiada, en cada combate contra actividades delictivas o agresiones externas, quedó plasmado el compromiso de quienes integran esta fuerza al servicio de Cuba.
A lo largo de más de seis décadas, el Ministerio del Interior ha sido protagonista silencioso de innumerables páginas de la historia nacional. Sus integrantes han enfrentado peligros, desastres naturales y complejas situaciones, siempre guiados por el deber, la disciplina y el amor a la patria.
En San Antonio de los Baños, esta historia también se ha escrito con nombres y rostros propios. Desde la creación del organismo, generaciones de combatientes, oficiales y trabajadores han contribuido a proteger las conquistas de la Revolución y a garantizar la seguridad y la tranquilidad de los habitantes del territorio. Su labor cotidiana, marcada por la responsabilidad y el compromiso, ha estado presente en la prevención y el enfrentamiento al delito, la protección de la población ante situaciones excepcionales y el mantenimiento del orden interior, convirtiéndose en un ejemplo de entrega y servicio al pueblo ariguanabense.
Hoy, al recordar aquel seis de junio de mil novecientos sesenta y uno, la memoria colectiva rinde homenaje a quienes han dedicado su vida a esta noble misión. Su legado permanece vivo en cada acción encaminada a preservar la paz, el orden y la seguridad de la nación cubana, como fieles guardianes de la Revolución y de su pueblo
Erica De la Nuez
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