La palabra «aniversario» a veces se siente pequeña cuando intentamos abarcar lo que significa medio siglo de historia. Pero cuando hablamos de la Semana de la Cultura Ariguanabense, no estamos celebrando solo un número; estamos celebrando la vida misma de una comunidad, la memoria de un pueblo y el latir inconfundible de San Antonio de los Baños. Este año, la inauguración de la quincuagésima edición no ha sido solo un acto protocolar, ha sido un abrazo colectivo a nuestras raíces, un suspiro de identidad que resuena con más fuerza que nunca.
Desde los primeros acordes de la Banda Provincial, el aire se llenó de esa magia festiva que solo ocurre cuando la cultura se toma las calles. Fue emocionante ver cómo el arte se abre paso, demostrando que, a pesar del tiempo y los desafíos, la identidad de nuestro Ariguanabo permanece intacta, vibrante y en constante evolución. Ese inicio musical fue el preludio perfecto para una jornada cargada de nostalgia y gratitud.
Uno de los momentos más profundos y conmovedores de esta inauguración fue, sin duda, el tributo a una figura esencial de nuestra cultura: Eddy Puentes Valdés. Escuchar a la máster Estela Pérez Fernández, quien tuvo el privilegio de trabajar bajo su dirección, no fue solo escuchar una semblanza; fue presenciar el legado de alguien que entendió que la cultura no se impone, sino que se siembra. Las palabras de Estela tocaron fibras muy sensibles porque hablaban de entrega, de visión y de amor por lo que nos hace quienes somos. Ver a sus familiares, amigos y colegas reunidos en torno a su memoria fue un recordatorio poderoso de que los grandes maestros nunca se van del todo; viven en cada proyecto, en cada sonrisa y en cada iniciativa cultural que sigue floreciendo gracias a sus enseñanzas. 💐

La cultura, en su esencia más pura, es un acto de comunidad. Y así lo demostró el cierre de esta jornada inaugural con el Taller Literario César Vallejo, de la Casa de Cultura Raimundo Valenzuela. La poesía, esa herramienta tan nuestra, tomó protagonismo para cantarle al Ariguanabo. Leer los poemas de nuestra querida Nora Lloró fue un viaje por nuestra propia tierra, una forma de reconocernos en sus versos. Fue emocionante ver cómo la palabra escrita se convierte en refugio y en espejo de nuestras vivencias. 🎭
Pero, ¿qué es la cultura sin la calidez del encuentro? La invitación a compartir un exquisito té preparado por la promotora cultural Mercedez Collazo fue mucho más que un gesto de hospitalidad; fue un símbolo de lo que debe ser nuestra comunidad: un espacio de unión, de conversación, de compartir el pan y la palabra. En un mundo que a veces corre demasiado rápido, detenerse a tomar un té mientras se celebra el arte es un acto de resistencia y de amor.✨
Hoy, al mirar atrás, vemos 50 años de raíces vivas. Este aniversario no es solo el fin de una etapa, sino la promesa de muchas más. Nos recuerda que, sin importar los cambios, el alma del Ariguanabo sigue siendo el motor que nos impulsa, el refugio que nos abraza y la bandera que nos enorgullece. ¡Que esta Semana de la Cultura sea apenas el comienzo de otra etapa llena de luz y creatividad para nuestra gente! Porque al final, somos lo que recordamos, y este medio siglo nos ha dejado un legado que tenemos el honor de seguir cuidando.
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