San Antonio de los Baños, Artemisa, Cuba. – La situación en San Antonio de los Baños se complejiza y el llamado de la especialista Arelys Gibert Ruiz explica que fortalecen el control del dengue mediante fumigación de viviendas y manzanas con casos febriles o IgM positivos, además de eliminar depósitos de agua y mantener los patios limpios para evitar criaderos de mosquitos.

Este tratamiento clave porque el control de las larvas del mosquito es la medida más efectiva para frenar el dengue, sobre todo ahora que las condiciones son perfectas para su propagación.

En Cuba, el incremento de casos de dengue suele darse en los periodos de mayo-junio y septiembre-octubre, asociado a las altas temperaturas y las lluvias. Justamente, los meses de agosto a noviembre son cuando se reportan los índices más altos de presencia del mosquito Aedes aegypti. Esto explica por qué hay un incremento de casos febriles en esta etapa. La acumulación de agua por las lluvias crea criaderos ideales para el mosquito, que puede dejar huevos que sobreviven más de un año en sequía y eclosionan al contacto con el agua.

El dengue se transmite por la picadura de la hembra del mosquito infectado, no de persona a persona. Controlar las larvas es mucho más eficaz que fumigar: la fumigación solo elimina mosquitos adultos, no los huevos ni las larvas, que siguen desarrollándose en los criaderos. Por eso, la prevención debe centrarse en eliminar esos focos de reproducción en las casas y comunidades.

Son acciones concretas, sencillas y efectivas:
· Lava con cepillo y jabón todos los recipientes que almacenen agua (tanques, bebederos, floreros, canaletas) para desprender los huevos adheridos a las paredes.
· Tapa herméticamente todo depósito de agua de uso continuo.
· Voltea los objetos que no uses y que puedan acumular agua (baldes, botellas, macetas).
· Tira todo recipiente en desuso que pueda convertirse en un criadero, como latas, neumáticos o botellas.

Es fundamental que cada familia revise su patio y hogar, especialmente después de cada lluvia. La participación comunitaria es la única manera de mantener la estabilidad epidemiológica, y la responsabilidad empieza en casa.

Dayamí Tabares Pérez
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