Conversamos hoy con Janet Pérez, quien nos comparte su experiencia inolvidable junto al Comandante en Jefe Fidel Castro en el Congreso de la Federación Estudiantil de la Enseñanza Media (FEEM) de 1987. Janet, ¿existe alguna anécdota o recuerdo especial de aquel momento?
«En el año 1987 estudiaba en la Pedagógica Presidente Allende y fui seleccionada para participar en el congreso de la FEEM. Éramos muy jóvenes, y recuerdo que en todas las sesiones del congreso, que duró casi una semana, Fidel estuvo siempre presente. No faltó a una sola sesión, ni por la mañana ni por la tarde. El congreso se celebró en el Palacio de las Convenciones de La Habana.
Imagínate, la juventud te hacía mirar todo ese lugar al que nunca había asistido. Yo era presidenta de la FEEM de mi escuela y tenía bajo mi responsabilidad a 2202 estudiantes. Lo recuerdo porque eran datos que debía saber, pues siempre existía la posibilidad de que él preguntara. Fidel era una persona muy curiosa y, a partir de una intervención, podía derivarse toda una serie de preguntas»
Estoy segura de que muchos jóvenes hubieran anhelado ver de cerca a Fidel y tener la oportunidad de intercambiar palabras con él. ¿Qué anécdotas guardas de esos momentos?
«Recuerdo cómo corría por el pasillo antes de que empezara la sesión para verlo llegar lo más cerca posible, y luego iba a mi asiento tratando de no perderlo de vista. Una anécdota que nunca olvido: un estudiante de un centro politécnico de La Habana se levantó y le dijo: Comandante, los laboratorios de la escuela no están en buen estado, no tenemos todos los insumos para trabajar. Fidel simplemente se giró hacia el ministro de educación de aquel entonces, Fernández, y le dijo: Fernández, tú estás escuchando eso. Fue todo lo que dijo.
El congreso continuó, llegó la hora de la merienda, y de pronto el director de esa escuela pidió la palabra y anunció: Comandante, me acaban de llamar del politécnico, ya van en camino todos los insumos y medios que necesitábamos. En ese momento todos nos levantamos y comenzamos a aplaudir. Esa es una imagen que guardo con mucho cariño.»
¿Qué te quedó de su presencia?
«Recuerdo también la presentación del grupo Ismaelillo, que le dedicó aquella canción que dice «que derramas los sueños». Fue el día de la clausura y todos lloramos mucho. Fue un momento muy sentimental porque él imponía, aunque no estuvieras cerca. El solo hecho de estar en un espacio donde Fidel presidía el encuentro ya impresionaba. Imagina lo grande que es el Palacio de las Convenciones, y todos los jóvenes sentíamos su presencia: Ahí está Fidel.
La cantante del grupo, Ana María, interpretó esa canción y todos lloramos. Fue muy emotivo. Él estaba ahí, con aquella presencia que imponía respeto, pero también confianza y calidez. Más aún para nosotros, que éramos la juventud en la que él confiaba.
No faltaron en aquel congreso sus mensajes de aliento, sus palabras sobre que éramos el futuro y lo que nos tocaba hacer. Haber estado en un congreso de la FEEM presidido por Fidel es algo inolvidable. Eso me quedó: saberlo presente, sentir lo que todo el pueblo sentía por él. Es una experiencia que aún guardo en ese rinconcito de mi memoria.»
Maybeline Matamoros Álvarez
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