El 7 de mayo de 1951, en el entrañable San Antonio de los Baños, vino al mundo un niño que, sin saberlo, marcaría la vida de muchos. Roberto Balmaseda Manet, hijo de la profesora de hogar y cocina Nidia Manet y del renombrado gineco-obstetra Diego Balmaseda, creció en un hogar lleno de amor, respeto y valores. Desde pequeño, su curiosidad lo llevó a practicar medicina con los animales, un indicativo claro de que su destino estaba ligado a la sanación. Su educación transcurrió en su querida tierra ariguanabense, y fue en la Facultad de Ciencias Médicas Victoria de Girón donde cultivó su pasión por la medicina, formando un profesional comprometido con su vocación.

El Doctor Balmaseda ha dedicado su vida a la ortopedia y traumatología, especialidades que lo han llevado a ser un referente en el sector de la salud. Desde los años 90, su participación en la organización humanitaria Operation Walk ha permitido que su entrega y profesionalismo lleguen a lugares donde la medicina es un lujo. Su paso por el Centro de Investigaciones Médico-Quirúrgicas, CIMEQ, fue el preludio de su mayor contribución: el proyecto cubano de prótesis parcial de cadera, que desde su inicio en 2022 ha permitido más de 38 operaciones. Este logro no solo refleja su conocimiento y dedicación, sino también su deseo de ofrecer soluciones a problemas de gran sensibilidad en la población. Aquellos que conocen a “Balmaseda”, como cariñosamente lo llaman, destacan su sencillez y alegría; siempre tiene un chiste listo para iluminar el día. Su legado se extiende a su familia, donde tres de sus hijos han seguido sus pasos, perpetuando así su amor por la medicina. Felicitaciones al Doctor Balmaseda, un hijo distinguido del Ariguanabo que sigue dotando de su sabiduría a la ciencia cubana. ¡Que su legado continúe floreciendo!

Janet Pérez Rodríguez
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