»En San Antonio de los Baños la primera publicación periódica apareció el tres de agosto de 1861»

Por: Lic. Adian Acevedo

En el siglo XVIII cubano se crearon las condiciones para un crecimiento notable de la civilización occidental, en especial en La Habana, junto al arribo de la Primera Modernidad con la Ilustración. Apuntaban a ello la introducción de la imprenta, la fundación de la Real y Pontificia Universidad de San Gerónimo de La Habana y la presencia ya histórica del Seminario San Carlos y San Ambrosio.

Quizás el primer gran acontecimiento cultural relevante de esta centuria haya sido la aparición de la imprenta hacia 1720. Los textos que más se imprimían en aquellos inicios eran religiosos, como las novenas, ejercicios de devoción practicados durante nueve días seguidos para obtener alguna gracia.

La primera publicación tipográfica cubana de la que existe evidencia física es la Gazeta de la Havana, que data de 1782. Salía los viernes con noticias y anuncios como principal contenido y en ella fungía como director y redactor el periodista Diego de la Barrera.

Con el inicio más estable y consciente del llamado Despotismo ilustrado en el gobierno de Luis de las Casas, surgió el Papel Periódico de la Havana, que perduró hasta 1805. Esta publicación es considerada el primer periódico cubano con estabilidad en las tiradas y apoyo sostenido del gobierno y también punto de partida de la madurez de la prensa en Cuba. Sus contenidos abarcaban temas económicos, comerciales, tecnológicos, sociales, educativos, culturales y científicos. El Papel Periódico sirvió para expresar las aspiraciones de los criollos ricos en colaboración con los gobernantes de la Ilustración, en una época de reformismo.

En San Antonio de los Baños la primera publicación periódica apareció el tres de agosto de 1861, bajo el nombre de El Ariguanabo. Era dirigido por José Agustín Quintero y editado por Evaristo Valdés, este útimo fue el que estableció la primera imprenta local. El Ariguanabo posee gran importancia histórica pues demuestra que las condiciones del ambiente cultural reinante en la localidad estaban lo suficientemente maduras como para que fuera posible su publicación, además propició el desarrollo de literatos, poetas y escritores de temas científicos que alcanzaron su mayor magnificencia en la siguiente década.

A la publicación El Ariguanabo le siguieron otras como El Lucero, periódico que vio la luz en 1864. A este le siguió El labrador, con temas agrícolas, escrito por el Doctor en Medicina José María Dau y Tranquilino Sandalio de Noda, quien se encargaba de difundir temas agropecuarios sin olvidar la literatura y la poesía.

En 1876, ocurre un nuevo despertar de las publicaciones periódicas con la salida de El boletín que luego cambió su nombre por El eco del Ariguanabo. A partir de ese momento y hasta 1900 más de 20 periódicos y revistas circularon en San Antonio de los Baños.