Falleció en La Habana, a los 94 años, el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez. Miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba y viceprimer ministro, Valdés participó en el asalto al Cuartel Moncada, en la expedición del Granma y en la lucha insurreccional en la Sierra Maestra bajo el mando del Che Guevara.

Tras el triunfo de 1959, ocupó cargos clave en la seguridad del Estado. Fundó la Dirección General de Inteligencia y ejerció como ministro del Interior en dos períodos. En esos años enfrentó las acciones de la CIA y la disidencia interna. En la década de 1980 fue separado del Buró Político y regresó en 2008, durante la presidencia de Raúl Castro.

En los últimos años se desempeñó como ministro de la Informática y las Comunicaciones y como viceprimer ministro, con responsabilidades en la construcción y el sector eléctrico. También encabezó el equipo que recuperó los restos del Che Guevara en Bolivia.

En 2021 dejó la dirección del Partido por razones de edad. Quienes trabajaron con él destacan su disciplina y su exigencia en el cumplimiento de las tareas.

Ramiro Valdés fue un ser humano en un contexto histórico extremo: una revolución amenazada constantemente por la potencia más poderosa del mundo, que intentó derrocar al gobierno revolucionario en más de 600 atentados solo contra Fidel Castro. En ese escenario de supervivencia, se tomaron decisiones duras. Algunas fueron necesarias para la defensa nacional, como crear un servicio de inteligencia; otras fueron excesos que hoy, con la perspectiva histórica, se pueden criticar. Eso no lo convierte ni en un demonio ni en un santo, sino en un actor histórico que tomó decisiones desde su trinchera.

El gobierno cubano le rinde homenaje como parte de la generación fundadora de la Revolución. Con su muerte, la dirección histórica del proceso revolucionario se reduce a un número menor de figuras.

Dayamí Tabares Pérez
Últimas entradas de Dayamí Tabares Pérez (ver todo)

Deja una respuesta