San Antonio de los Baños, Artemisa, Cuba. – Antes de correr al alergólogo, el camino empieza en el consultorio médico. Si el paciente es un niño, entonces acudir al pediatra del área; si es adulto, al clínico. Ellos son quienes, tras una valoración, deciden si se necesita la consulta especializada. Así lo explica la doctora Zuledis Rodríguez Gutiérrez, especialista en Medicina General Integral y Alergología del policlínico de especialidades de San Antonio de los Baños.
“Es vital que los padres sepan que las infecciones respiratorias no son enfermedades alérgicas. Cuando los pequeños entran al círculo infantil, los catarros a repetición se confunden a menudo con alergias”, comenta. Por eso insiste: todo paciente debe ser evaluado primero por su médico de área.
La alergóloga aclara las diferencias: la dermatitis atópica se manifiesta con lesiones en la piel que pican y cambian de ubicación según la edad; el asma bronquial provoca tos y dificultad respiratoria; y la rinitis alérgica no siempre obedece a los cambios de tiempo, puede ser estacional o durar todo el año, acompañada de secreción nasal, estornudos, picazón y tos.
Luego advierte sobre las emergencias: reacciones graves a medicamentos o alimentos, angioedema, urticaria aguda y crisis asmática. “Estas situaciones ponen en riesgo la vida; se atienden primero en el cuerpo de guardia y después nosotros damos el seguimiento y el tratamiento de mantenimiento”.
El alergólogo no actúa en solitario. Su trabajo se entrelaza con dermatología, otorrinolaringología, oftalmología, gastroenterología e inmunología, y con frecuencia los pacientes son valorados por varias especialidades al mismo tiempo.
La consulta de alergología, conocida popularmente como “alergista” abre de lunes a viernes en el policlínico de especialidades del territorio. Las enfermedades que más se atienden son la dermatitis atópica, la rinitis alérgica y el asma bronquial, y la mayoría de los pacientes son niños.
Yely Pupo
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Por Yely Pupo

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