San Antonio de los Baños, Artemisa, Cuba. – Un verdadero regalo del Festival Jazz Plaza llegó hasta las aulas de la Escuela Profesional de Arte Eduardo Abela Villarreal, en el Ariguanabo.
La edición 41 del festival no solo se vive en los escenarios habaneros. Estudiantes y profesores de esta escuela tuvieron el privilegio de intercambiar de cerca con talentosos músicos cubanos, en una jornada de aprendizaje directo y transmisión de oficio.
Los talleres especializados resonaron en los pasillos de la escuela. El percusionista Oliver Valdés, conocido por su trabajo con Silvio Rodríguez, compartió con los futuros percusionistas los secretos para dominar el arte, la importancia de los distintos instrumentos y de identificar cada ritmo.
Al piano, Tony Rodríguez, de Havana D’ Primera, hizo un viaje sonoro con los estudiantes, explorando los matices del blues y el jazz. Mientras, en las aulas de guitarra, la experiencia llegó de la mano de Roberto Álvarez Serra, ex integrante de NG La Banda y actual miembro del Cuarteto Terry.
Y cerrando este círculo de conocimiento, el propio director del cuarteto, Yosvani Terry, impartió un taller dedicado a los instrumentos de viento, dotando a los estudiantes de herramientas técnicas y artísticas.
Estos encuentros son un pilar fundamental en la formación de los artistas cubanos. Acortan la distancia entre el salón de clases y el escenario, y transforman el conocimiento en sabiduría viva. Es la esencia de una educación artística de nivel, donde, como en la mejor tradición, el maestro pasa la antorcha al aprendiz.
Una prueba más de que el jazz en Cuba es también semilla que se siembra en las nuevas generaciones.

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