San Antonio de los Baños, Artemisa, Cuba. – En las escuelas del Ariguanabo la conciencia ambiental se fomenta desde edades tempranas. La asignatura «El mundo en que vivimos», enseña a los estudiantes cómo los ecosistemas sostienen la salud, la alimentación y el bienestar humano.
Los círculos de interés se convierten en espacios prácticos donde los niños y jóvenes participan en proyectos de reforestación, cuidado de jardines escolares, campañas de reciclaje y ahorro de agua y energía.
La protección de la naturaleza no se limita a las aulas. En barrios y comunidades, se organizan jornadas de limpieza, siembra de árboles y charlas educativas. Estas acciones fortalecen el sentido de pertenencia y la responsabilidad ciudadana frente a los desafíos del cambio climático.
Los ríos, bosques y paisajes forman parte de la identidad de los pueblos. Protegerlos significa preservar tradiciones, historias y modos de vida. En Cuba, por ejemplo, proyectos comunitarios y fundaciones locales han demostrado que la defensa del medio ambiente es inseparable de la defensa de la cultura y la salud pública.
El Día Mundial de la Protección de la Naturaleza nos recuerda que cada acción cuenta: desde una clase en la escuela hasta una campaña comunitaria. La educación ambiental es semilla de futuro, y los estudiantes de hoy son los ciudadanos responsables de mañana.
Este Día Mundial de la Protección de la Naturaleza, proclamado por la ONU en 1972, es una fecha que nos invita a reflexionar sobre la relación entre el ser humano y su entorno. Cada 18 de octubre, el mensaje es claro: proteger la naturaleza es proteger la vida.
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