Hoy en día es muy común escuchar quejas en las mujeres por dolores en las caderas. El dolor de cadera puede traer problemas de Movilidad: Dificultad para caminar, subir escaleras, levantarse de una silla o agacharse. Alteraciones del Sueño: El dolor, especialmente al dormir de lado sobre la cadera afectada, es muy común y puede provocar insomnio y fatiga.

El miedo al dolor lleva a muchas mujeres a moverse menos, lo que crea un círculo vicioso: al moverse menos, los músculos se debilitan más y el dolor empeora. El dolor crónico y la limitación física pueden contribuir a la ansiedad, la depresión y el aislamiento social. Acudir al médico facultativo es esencial para tener una mejor calidad de vida. Es esencial atendernos a tiempo, porque a tiempo todo tiene solución. Es importante buscar ayuda profesional si: El dolor es intenso, constante o empeora progresivamente.

El dolor es agudo y se localiza en un punto muy concreto. Interfiere con tu capacidad para caminar, dormir o realizar tus actividades diarias. Va acompañado de otros síntomas como fiebre o enrojecimiento de la zona. La relación entre la menopausia y el dolor de cadera es muy estrecha y tiene una explicación científica clara. El estrógeno, una hormona que disminuye significativamente durante esta etapa, tiene un efecto protector sobre las articulaciones, los tendones y los ligamentos. Ayuda a mantener la producción de colágeno (la proteína que da estructura a los tendones), la lubricación de las articulidades y tiene propiedades antiinflamatorias.

Al bajar los niveles de estrógeno, estos tejidos se vuelven menos flexibles y más susceptibles al dolor y la rigidez. El dolor de cadera en esta etapa no suele tener una sola causa, sino que es el resultado de una combinación de factores. La causa más común y específica es la tendinopatía glútea, aunque también hay otras.

Causa Principal Descripción ¿Por qué es común en la menopausia?

Tendinopatía Glútea o Síndrome de Dolor Trocantéreo Mayor (GTPS) Es la causa más frecuente de dolor en la parte externa de la cadera. Ocurre cuando los tendones de los músculos glúteos (en las nalgas) se irritan y degeneran, en lugar de estar inflamados (como en una tendinitis). La disminución de estrógeno afecta la salud del colágeno en los tendones, volviéndolos más vulnerables al desgaste. La falta de fuerza y estabilidad en los músculos de la cadera es un factor subyacente clave. La caída de estrógeno acelera la pérdida de masa ósea, lo que puede derivar en osteoporosis. Unos huesos más débiles aumentan el riesgo de fracturas por fragilidad en la cadera, incluso por caídas leves.

Artrosis (Osteoartritis) Es el «desgaste» del cartílago que protege las articulaciones. Aunque es un proceso relacionado con la edad, la menopausia puede acelerar su progresión o hacer que los síntomas se sientan más debido a la mayor inflamación y la disminución de la lubricación articular. Aumento de Peso y Cambios en la Postura Es común un aumento de peso y un cambio en su distribución (acumulándose más en el abdomen) durante la menopausia. Este incremento de peso y el cambio en el centro de gravedad aumentan la presión mecánica sobre las caderas y alteran la postura, sobrecargando aún más las articulaciones.

El estrés y Cortisol La bajada de estrógenos puede desregular el cortisol (la hormona del estrés), provocando que sus niveles se mantengan elevados. El cortisol alto y crónico puede debilitar los huesos, contribuir a la degradación del cartílago y aumentar la inflamación en el cuerpo, creando un entorno propicio para el dolor persistente. En estos tiempos tan difíciles este aspecto incide mucho en las féminas que presentan este proceso muy natural. El dolor de cadera relacionado con la menopausia no es algo con lo que se deba convivir sin más. Hay muchas estrategias efectivas para prevenirlo y aliviarlo. Escucha bien estos consejos El Movimiento es tu Mejor Aliado: La clave está en la constancia, no en la intensidad.

El ejercicio ayuda a lubricar las articulaciones, fortalecer los músculos y reducir la inflamación. Es esencial fortalecer los músculos que soportan la cadera: glúteos, core (abdomen y lumbares) y pelvis. Ejercicios como puentes, sentadillas en pared, conchas (clamshells) o elevaciones laterales de pierna son muy recomendables. Si solo puedes hacer una cosa, elige fortalecer sobre estirar. Ejercicio de Bajo Impacto: Caminar, nadar, montar en bicicleta o el yoga son excelentes para mantenerse activa sin castigar las articulaciones. Incorporar ejercicios de equilibrio, como mantenerte sobre un solo pie mientras te cepillas los dientes, es muy efectivo para fortalecer la musculatura estabilizadora de la cadera.

Pequeños cambios en el día a día pueden marcar una gran diferencia. Elige sillas donde tus caderas queden más altas que tus rodillas. Evita las sillas muy bajas y no cruces las piernas. Mantén el peso distribuido equitativamente en ambas piernas. Evita recargarte siempre sobre la misma cadera. Si duermes de lado, pon un almohadón entre tus rodillas para alinear las caderas y reducir la presión sobre el tendón de la pierna de arriba . Si duermes boca arriba, coloca un almohadón bajo tus rodillas. Una dieta antiinflamatoria y una buena hidratación ayudan a mantener los tejidos saludables .

Olga Álvarez Suárez
Últimas entradas de Olga Álvarez Suárez (ver todo)

Deja una respuesta