El pitcheo artemiseño ha encontrado en Yuniesky García Viera a uno de sus referentes más estables y respetados de los últimos años. Junto a los Cazadores de Artemisa se nota su crecimiento competitivo. La disciplina dentro del terreno lo han convertido en una figura clave tanto para la provincia como para el béisbol cubano.
A lo largo de varias temporadas, García ha demostrado consistencia, entrega y un sentido de responsabilidad que él mismo reconoce como parte esencial de su evolución. “Creo que ya soy un pitcher con experiencia, con varias Series Nacionales encima. Sé la responsabilidad que me toca y estoy contento de poder ayudar al equipo”, afirma con la serenidad de quien entiende su rol.
Asumir la apertura en partidos decisivos no es tarea menor. Para muchos lanzadores, es un privilegio; para él también es un compromiso. “Es el sueño de todo pitcher tener partidos con responsabilidad. Estoy agradecido con la dirección del equipo por confiar en mí. Lo tomo muy en serio y doy lo mejor en cada salida”, aseguró. Su enfoque combina serenidad, preparación mental y una ética de trabajo que lo ha llevado a ganarse la confianza de entrenadores y compañeros.
Recientemente fue sancionado por la Comisión Nacional de Béisbol, tras un incidente ocurrido en Holguín. Lejos de evadir el tema, lo asume con madurez y autocrítica. “Fue un incidente incómodo. Hay cosas que se salen de las manos, pero no es algo que deba pasar. Sirve de lección. Esa página hay que pasarla y enfocarse en lo que viene”, reflexionó. Sus palabras revelan un aprendizaje personal y deportivo, y una voluntad clara de seguir avanzando sin repetir errores.
A pesar de las polémicas, su nombre apareció como pitcher reserva para el Clásico Mundial de Béisbol, un reconocimiento que lo llenó de motivación. “Ver mi nombre en la reserva del Clásico fue algo que me motivó mucho. Es una señal de que tienen en cuenta el trabajo de uno. Representar al país es el sueño de cualquier deportista”, comentó.
Actualmente, mientras cumple compromisos internacionales, asegura que su preparación se basa en el empeño y el deseo de dejar en alto a Cuba y a su familia. Consciente de la influencia que ejerce sobre los jóvenes peloteros, García comparte un mensaje directo y sincero. “Que entrenen, que nunca se den por vencidos, que no vean las cosas como imposibles. Todo está en el empeño y en las ganas. Sobre todo, la disciplina. Mientras más sacrificio y disciplina tengan, mejores resultados van a lograr.” Sus palabras resumen la filosofía que lo ha acompañado desde sus inicios, trabajo duro, constancia y fe en uno mismo.
Su evolución dentro del béisbol cubano se mide por la madurez con la que enfrenta los retos y la responsabilidad que asume como referente para las nuevas generaciones. Con la mirada puesta en el futuro, continúa trabajando para perfeccionar su desempeño y representar dignamente a su provincia y al país. Su historia demuestra que el éxito deportivo es cuestión de habilidad, carácter, constancia y la voluntad de levantarse ante cada desafío.

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