Dania Reyes, dedicó su vida al magisterio. Asumió el aula como espacio de responsabilidad, para transmitir contenidos y formar criterios.

Muchos estudiantes descubrieron en esas horas de clase una vocación o, al menos, una manera distinta de mirar la realidad.

No limitó su labor a la escuela. Participó en iniciativas culturales del territorio y trabajó en el rescate del Día del Ariguanabense Ausente.

Esa implicación con la comunidad reforzó su autoridad y le hizo ganar el reconocimiento como Hija Distinguida del Ariguanabo.

Se le recuerda como profesora exigente y cercana. Pedía disciplina, defendía el respeto y promovía la igualdad. Introducía en sus clases temas como el género y la justicia social, como parte de la formación ciudadana.

Hoy su ausencia física no borra su presencia en el Ariguanabo, sigue allí entre quienes la conocieron y en los proyectos que impulsó. En esa memoria, Dania Reyes conserva su lugar.

Rosicler Quiñones Salgado
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