En un aula llena de color, hilos y muchas ganas de aprender, conversamos con la profesora Niurka Morera Rodríguez, quien imparte clases en el taller de confecciones de la Escuela Especial 17 de Abril. A sus espaldas, una larga trayectoria dedicada a la educación; frente a ella, un grupo de alumnas que la admiran y aprenden con la misma pasión con la que ella enseña.
– Profesora, cuéntenos, ¿cómo llega a la escuela especial?Yo primero trabajé en un círculo infantil durante muchísimos años. Pero ya estaba mayor, y el ritmo del círculo se me hacía más difícil, porque ya no tenía la misma edad. Entonces, se vació una plaza aquí, en esta escuela, y tuve la oportunidad de venir. Comencé aquí y, aunque ya estoy jubilada, estoy reincorporada. Y lo hago con muchísimo amor y con el deseo de poder trabajar muchos años más, así, jubilada.
-¿Cómo se ha sentido desde entonces?
Siento muchísimo amor por mi trabajo. Adoro a mis niños, a mis niñas. Ellas sienten tanto amor trabajando aquí, que se empeñan cada día más por hacer las cosas más bonitas. Hacemos muchísimas cositas en el aula, cosas que les vienen muy bien para aprender y para su futura vida. Todo lo que hacen mis niñas, lo hacen con el mismo amor con el que yo les enseño a ellas.
Entre risas sus alumnas bordan, cosen y crean manualidades que luego tienen un destino muy especial.
«Todo lo que hacemos lo distribuimos en los círculos infantiles o en las actividades de la escuela, como la conmemoración del 4 de abril, para la que ya estamos preparando detalles», comentó NiurkaEn cada pieza terminada, queda el testimonio de una maestra que, incluso jubilada, sigue tejiendo futuro con amor. Las imagen son de las cosas que confeccionan
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