Existen muchas personas aquejadas de la enfermedad del Parkinson. En los últimos años la ciencia avanza rápidamente hacia tratamientos más precisos y efectivos de esta enfermedad a nivel mundial. En Japón se aprobó de forma condicional AMCHEPRY, la primera terapia que utiliza células madre iPS para regenerar las neuronas dañadas, abriendo una nueva vía en la medicina para frenar la progresión de la enfermedad. Un estudio en Nature identificó la «red de acción somatocognitiva» (SCAN) como origen de los síntomas. Al enfocar esta área con estimulación magnética, los síntomas mejoraron 2.5 veces más que con métodos tradicionales. La detección Temprana es un elemento clave para evitar afecciones. Un reciente avance detecta cambios sutiles en la retina mediante tecnología de imagen avanzada, lo que podría permitir un diagnóstico mucho más precoz.

La enfermedad afecta de forma diferente según el sexo: Los estudios confirman que la incidencia es entre 1.5 y 2 veces mayor en hombres que en mujeres. En las mujeres aunque son menos diagnosticadas, una vez que la padecen, la enfermedad tiende a progresar más rápido, con síntomas motores más discapacitantes y fluctuaciones. Existe diferencias en los síntomas en cuanto a los sexos: Los hombres tienen mayor riesgo de problemas cognitivos y de equilibrio, mientras que las mujeres sufren más depresión, ansiedad y alteraciones del sueño. No hay una única causa que provoque el Parkinson, sino una combinación de factores: Factores genéticos: Se han identificado mutaciones como la del gen LRRK2, responsable de hasta el 40% de los casos hereditarios.

Factores ambientales: La exposición a pesticidas, herbicidas (como el paraquat) o traumatismos craneales aumenta el riesgo. Aunque la mayoría de los casos se dan a partir de los 60 años (con un pico entre los 55 y 65 años), no es una enfermedad exclusiva de mayores. Entre el 15% y el 20% de los diagnósticos se dan en menores de 50 años (Parkinson de inicio temprano), e incluso existen casos juveniles entre los 21 y 40 años.

La enfermedad se clasifica en varias fases según su progresión: Fase Preclínica: La neurodegeneración ha comenzado, pero no hay síntomas perceptibles.

Fase Prodrómica: Aparecen signos tempranos como pérdida de olfato, estreñimiento o trastornos del sueño, que pueden adelantarse hasta 20 años al diagnóstico.
Fase Motora Leve: Comienzan los temblores o rigidez, generalmente en un solo lado del cuerpo.
Fase de «Luna de Miel»: Tras iniciar la medicación, los síntomas se controlan bien.
Fase Fluctuante o Avanzada: Tras varios años, los fármacos pierden efectividad, aparecen movimientos involuntarios (discinesias) y aumenta la dependencia.

No existe una forma 100% garantizada de prevenirlo, pero sí hábitos que disminuyen la probabilidad, especialmente si hay antecedentes familiares o exposición a tóxicos, son indicaciones a tener en cuenta. El ejercicio aeróbico (correr, nadar, bailar, montar en bici) reduce el riesgo hasta un 25-30%.
* El entrenamiento de fuerza y el equilibrio también ayudan.
* Se cree que el ejercicio aumenta factores neuroprotectores (como el BDNF) y mejora la función mitocondrial.
. Dieta antiinflamatoria y rica en antioxidantes
* Patrón mediterráneo o dieta MIND: verduras de hoja verde, frutos rojos, frutos secos, pescado azul, aceite de oliva virgen extra.
El consumo de café y té (por su contenido en cafeína y polifenoles) se asocia a menor riesgo en múltiples estudios.
* Evitar ultraprocesados, azúcares y grasas saturadas.
. Evitar exposición a pesticidas y metales pesados
* Usar equipos de protección si trabaja en agricultura o jardinería.
* Consumir alimentos ecológicos cuando sea posible (menor residuo de plaguicidas).
* Filtrar el agua si hay riesgo de metales pesados.
. Proteger la cabeza de traumatismos

* Usar casco en bicicleta, moto o deportes de contacto.
* Prevenir caídas en personas mayores (barras de apoyo, buena iluminación).
. Controlar el estreñimiento y la salud intestinal
* El estreñimiento crónico puede preceder en décadas al párkinson. Mantener una buena flora intestinal con probióticos (yogur, kéfir) y fibra (verduras, legumbres) es clave.
* El eje intestino-cerebro está muy implicado en la enfermedad.
. No fumar (dato paradójico)
* Aunque el tabaco se asocia a menor riesgo de párkinson (por la nicotina), sus daños superan con creces ese posible beneficio. No se recomienda fumar para prevenirlo.
* La nicotina pura en parches o chicles no ha demostrado eficacia preventiva.
. Mantener la mente activa y social
* Aprender idiomas, tocar un instrumento, hacer crucigramas o ajedrez.
* Mantener una vida social activa reduce el estrés y la inflamación crónica.

Olga Álvarez Suárez
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