Foto tomada del periódico Trabajadores
La Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT), para los trabajadores por cuenta propia de San Antonio de los Baños, no es solo la oficina donde se pagan los impuestos. Es la entidad que garantiza que el juego económico sea limpio y con reglas claras para todos.
Y el mejor ejemplo de cómo funciona este acuerdo lo tenemos aquí mismo. María Celia Fernández González, directora de la ONAT, resalta entre los contribuyentes la Mipyme Tonek, dedicada a la reparación de partes y piezas de motos; el restaurante Piedra y Carbón, las Empresas Excelencia en Construcción, Elvis y la Mipyme Construcciones Rey Quiala. Ellos son emprendedores que tienen sus ventas y compras en orden, y que siempre hacen las cosas de manera legal y  representan la columna vertebral de la economía local. ¿Cuál es el papel de la ONAT en el éxito de estos cuentapropistas? Es simple: crear el marco de seguridad y confianza que sus negocios necesitan para prosperar. Cuando presentan su Declaración Jurada, no están «repartiendo dinero». Están cumpliendo un pacto de equidad. La ONAT aplica una escala donde pagan según lo que realmente ganan, después de descontar todos sus gastos de trabajo. Esto es justo. Les permite planificar, saber a qué atenerse y crecer sin miedo a sanciones.
Por hacer su declaración a tiempo y de forma digital, reciben descuentos directos en su pago. Cumplir la ley les da una ventaja económica real. La legalidad deja de ser un costo y se convierte en un beneficio. El Número de Identificación Tributaria (NIT) de estos contribuyentes en sus facturas no es un simple trámite. Es su sello de seriedad. Les otorga entrada a clientes que exigen comprobantes, les abre puertas y hacen que sus esfuerzos sean reconocidos como lo que son: empresas  para la comunidad. Al final, la campaña de la ONAT no es una carga. Es la herramienta que permite que estos emprendedores, puedan operar con la cabeza tranquila.
Es el acuerdo que dice: «Su trabajo es valioso para San Antonio y la ONAT, ofrece las reglas claras y la seguridad legal. Ellos, desde su negocio, aportan con responsabilidad. Juntos, hacen que la economía del pueblo funcione y se fortalezca.»
Por eso, cuando hablamos de la ONAT y los cuentapropistas, hablemos de ellos, en su orden, en su legalidad y en su éxito. Esa es la prueba de que cuando las reglas son claras y justas, todos ganamos: los emprendedores, la ONAT y, sobre todo, San Antonio de los Baños.
Dayamí Tabares Pérez
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