El agua es vida, es una frase que escuchamos con frecuencia. Este líquido preciado constituye la base de toda la vida en nuestro planeta. Cubre alrededor del 70% de la superficie terrestre y constituye aproximadamente el 60% del cuerpo humano. Además, el agua cumple muchas funciones vitales en el organismo. Transporta nutrientes y oxígeno a las células y órganos, asegura la descomposición de los alimentos durante la digestión, permite la eliminación de desechos y regula la temperatura corporal, especialmente cuando hace calor o hacemos ejercicio. El agua también actúa como cojín protector y lubricante de articulaciones y órganos.

Contrarresta los problemas de concentración y el cansancio, siempre que bebamos lo suficiente. También la necesitamos para los demás alimentos. Sin agua, no crecen ni frutas ni verduras, no hay leche, ni carne ni pescado. A pesar de su papel crucial para la vida en la Tierra, el agua es un recurso limitado. Sólo alrededor del 2,5% del suministro mundial de agua es agua dulce.

Sin embargo, una gran proporción de ésta sólo existe en forma ligada en suelos permafrost, hielo y nieve. Esta pequeña cantidad de agua dulce se ve amenazada por diversos factores. Uno de ellos es la contaminación con aguas residuales, productos químicos y fertilizantes procedentes de la industria, la agricultura y los hogares. Ante estos retos, no hay forma de evitar la protección responsable de los recursos hídricos.

Esto empieza con pequeños cambios en la vida cotidiana, como ducharse en lugar de bañarse o cerrar el grifo o llave de agua al lavarse las manos. Pero igual de importante es no contaminar el agua. No tires restos de comida o medicamentos en el inodoro o utiliza compost en lugar de abono. También es importante utilizar el agua de lluvia con más frecuencia y de formas más diversas.

Los depósitos de agua de lluvia o los depósitos pueden utilizarse no sólo para regar el jardín de casa, sino también para hacer funcionar el inodoro o la lavadora. Las soluciones inteligentes de retención también pueden evitar que ocurra lo peor incluso durante episodios de lluvias torrenciales. Así, el agua recogida se devuelve al ciclo de forma controlada.

El Ariguanabo tiene un afluente de agua dulce una conducta inteligente es proteger sus aguas y mantener el cauce.  Lo esencial es tomar conciencia. Ahorrar es esencial para mantener su utilización, pues su existencia es limitada.  Es hora de concientizar el premio que nos dio la naturaleza con nuestro río. Ese que alerta agritos por su vida. En el día mundial del agua, pensemos y actuemos para preservar su existencia.

Olga Álvarez Suárez
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