Radio Ariguanabo comenzó con sueños y pocos recursos, un 8 de octubre, hace ya cincuenta y cuatro años. Desde entonces, la emisora se volvió parte del alma de San Antonio de los Baños: la voz que acompaña cada amanecer, la que narra lo que somos y guarda la memoria de lo vivido.
Entre cables, risas, improvisaciones y voluntad, nació una emisora que aprendió a latir con su gente. Pasaron los años, se fueron los equipos analógicos y llegaron nuevas tecnologías, se fueron grandes profesionales y llegaron otros, pero el corazón de quienes hacen radio siguió el mismo palpitar. De estos micrófonos nacieron ideas, cultura y esperanza. Desde los programas que hacer reír y bailar, hasta los informativos, Radio Ariguanabo ha sabido ser faro y espejo, compañía y refugio.
Dicen que la radio se apaga, que la imagen la ha vencido.
Pero quien vive entre sonidos sabe que la radio no desaparece: se transforma en emoción, en vida, en la aguja que teje historias en el aire y enciende la imaginación.
Y mientras suene su frecuencia sobre el río, ustedes, oyentes, también formarán parte de esta historia.
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