La vigilancia fitosanitaria no es un trámite más: es una defensa activa de nuestra seguridad alimentaria. En San Antonio de los Baños, donde la agricultura forma parte esencial de la vida económica y familiar, mantener sanos los cultivos significa proteger el plato de cada día.

Detectar a tiempo una plaga o una enfermedad evita pérdidas, reduce costos y permite que nuestros productores trabajen con más estabilidad. Cada aviso, cada monitoreo en los campos, cada productor que reporta una anomalía, suma a un sistema que funciona como una gran red de protección.

Cuando un productor detecta una plaga temprano, no solo salva su cosecha: protege la de sus vecinos, la del municipio y la de quienes dependen de esos alimentos.

En la Cooperativa de Créditos y Servicios Niceto Pérez, por ejemplo, los productores fortalecen los sistemas de monitoreo temprano, revisando periódicamente los cultivos para detectar cualquier signo de plagas o enfermedades. Este trabajo constante permite actuar con rapidez y evitar afectaciones que comprometan la producción del municipio.

Las formas productivas impulsan un enfoque preventivo, capacitando a sus asociados en prácticas de manejo integrado de plagas. Allí se combinan métodos biológicos, culturales y mecánicos para reducir el uso de productos químicos y pro0⁰teger la salud del suelo. Gracias a estas acciones, la cooperativa ha logrado mantener rendimientos estables incluso en períodos de alta presión de plagas, demostrando la importancia de la preparación y la disciplina técnica.

Cuidar las plantas es cuidar la comunidad. La vigilancia fitosanitaria es, un acto de responsabilidad colectiva.

Carmen Lieng Mena Lombillo
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