La Universidad de La Habana constituye una de las instituciones más antiguas y representativas de la educación superior en Cuba y América. Fue fundada el 5 de enero de 1728 por frailes dominicos en el Convento de San Juan de Letrán, con el nombre de Real y Pontificia Universidad de San Gerónimo de La Habana. Desde sus inicios contó con facultades como Arte y Filosofía, Teología, Cánones, Leyes y Medicina, bajo la rectoría de fray Tomás Linares del Castillo.

En los años siguientes se aprobaron sus primeros estatutos, que organizaron y sentaron las bases de su funcionamiento académico. En esta etapa inicial sobresalió la labor de figuras como Tomás Romay, cuyos aportes marcaron el desarrollo de la medicina y la ciencia en el país.

Posteriormente adoptó el nombre de Real y Literaria Universidad de La Habana. Fortalecieron la enseñanza científica, ampliaron sus facultades y ocurrieron otros hechos relevantes como la graduación de la primera mujer universitaria, Mercedes Riba, en 1885.

A finales del siglo XXI y comienzos del XX la institución enfrentó nuevas transformaciones. En 1899 pasó a llamarse Universidad de La Habana y, poco después, inició su traslado a la colina de Aróstegui, en el Vedado, debido a las limitaciones del antiguo edificio. La inauguración de la escalinata y la presencia del Alma Mater consolidaron su imagen como espacio de pensamiento y participación social.

Tras tres años de cierre y su reapertura en 1959, la Universidad de La Habana reafirmó su función social y académica. En la actualidad cuenta con 17 facultades y 15 centros de investigación, con la ciencia como eje central del proceso docente.

En sus aulas y espacios se formaron generaciones que influyeron de manera directa en la vida política y cultural del país.

Rosicler Quiñones Salgado
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